Cristianismo puro
Tengan la seguridad de que los párrafos de la carta que compartiré con ustedes no la escribió Carlos Marx, ni es parte de un discurso de Lenin, tampoco es de la autoría de MaoTseTung, El “Che” o Fidel, ni Camilo Torres o Ernesto Cardenal; por igual no salió de la pluma de Bosch o estuvo en alguna comunicación de Amín Abel, Caamaño, Homero Hernández o Henry Segarra. Apuntan mal si estiman que fue algo que publicó Guido Gil o Narcisazo. ¡No! Es del Papa en una carta remitida a nuestro cardenal, es de los arrugones más sutiles y contundentes que se le puede dar a una persona, y el portador, precisamente de raza negra, se la entrega el mismo día que llegó el Embajador de los Estados Unidos. Todo juntito:
“…El Nuncio Apostólico representa en ese país al Obispo de Roma para el bien del Pueblo. Su misión consiste en estrechar los vínculos que unen a la Sede de Pedro con esa Nación, alentando a los hijos de esas hermosas tierras a recorrer el camino de la vida con la mirada puesta en Dios y la mano tendida hacia los hermanos. La Iglesia no quiere privilegios, no tiene intereses políticos, no busca alianzas estratégicas. Quiere servir, servir a todos, y por eso trabaja por el bien común, la paz, el progreso, la libertad, la justicia, la solidaridad y el desarrollo integral de los dominicanos.
La experiencia nos enseña que cuesta cumplir los ideales. Siempre existe el peligro de la “mundanidad”, de dejarse llevar por el espíritu de este mundo, de actuar por el propio interés y no por la gloria de Dios. Y esto nos expone no pocas veces al ridículo, sobre todo a los pastores.Por eso, es necesaria la permanente conversión personal… siendo humildes, reconociendo que todos cometemos fallos…
Tengo muy presente en mis oraciones al amado Pueblo de Dios que peregrina en la República Dominicana, especialmente a los que sufren a causa de los pecados de los hombres y mujeres de la Iglesia.
Y a la vez quiero reiterarte el compromiso, claro y valiente, para que las víctimas de estas torpezas sean siempre defendidas…”. No hace falta una tilde más.
José Díaz
josed4606@gmail.com

