José Díaz
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Cristianismo puro
Hace unas tres semanas publicamos un trabajo con el mismo título. No pensamos en una segunda parte, pero el Papa Francisco ha vuelto a soltar otro torpedo que le quedan chiquitos todos los comunistas que cité entonces: Carlos Marx, Lenin, MaoTse Tung, El “Che”, Fidel, etc. Sin embargo lean esta belleza antes de que llegue Navidad:
“El actual sistema económico es injusto y ‘mata’, afirmó el papa Francisco en un documento difundido este martes en el que describe al capitalismo sin límites como «una nueva tiranía invisible».
Esa economía mata», escribió el Pontífice en su primera exhortación apostólica (‘La Alegría del Evangelio’). Subrayó que “no compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida”. El sistema financiero actual, que favorece la distribución desigual de la riqueza y la violencia, debe cambiar. «No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa».
Con la imagen de opulencia que dio la Iglesia en otras ocasiones. Actualmente reside en una casa de invitados del Vaticano en lugar de hacerlo en el Palacio Apostólico y viaja en un Ford Focus. El mes pasado suspendió a un obispo que gastó millones de euros en una lujosa residencia.
Tras ser criticado por estas declaraciones, el papa Francisco dijo: «La ideología marxista es errónea. Pero en mi vida he conocido a muchos marxistas que son buenas personas”. A pesar de mí satisfacción, lanzo una alerta por lo que pueda pasarle al Papa, tomando en cuenta que por actuaciones más leves que las que ha tomado se asegura fue asesinado el 29 de septiembre de 1978 el papa Juan Pablo I (Alberto Luciani): Según un informe, “Juan Pablo I tenía un programa de cambios y había tomado decisiones importantes, incluso arriesgadas: terminar con los negocios vaticanos, cortar la relación del Banco Vaticano con el Banco Ambrosiano, destituir al presidente del Banco Vaticano (Marcinkus), hacer frente a la masonería y a la mafia”.
Murió por el uso de un vasodilatador siendo hipotenso, algo totalmente contraindicado y se dijo que se lo había indicado su médico particular por teléfono. Este siempre lo negó y de la farmacia del Vaticano nunca salió el medicamento. Cuídese, compañero Francisco.

