Opinión

¡Cuántos absurdos

¡Cuántos absurdos

El compañero Danilo Medina, elegido por la mayoría del pueblo dominicano como presidente de la República, en su discurso ante la Asamblea Nacional, el día de su juramentación, reiteró el compromiso que como candidato había contraído de asignar el 4% del Producto Interno Bruto para la educación, pero al reiterar este compromiso, habló de la necesidad de restructuración del Ministerio de Educación, y afirmó que se necesita también la restructuración y estudio del sistema educativo dominicano.

Danilo es un hombre que posee a su favor las dos virtudes básicas de un político profesional, sobre todo formado en la escuela de Juan Bosch: prudencia y discreción, y no irá más lejos, nunca de lo que la prudencia, como jefe de gobierno, le permita llegar. Hemos sido, por espacio de casi cuarenta años, compañeros de Danilo y, no obstante las diferencias que hayamos podido tener, le agradezco el respeto, la solidaridad y el afecto que ha demostrado hacia el autor de esta columna.

Creemos que su compromiso es válido y es correcto, pero queremos señalarle, además de las opiniones vertidas en las columnas anteriores y las citas de las opiniones de la decana de Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez y muy especialmente la de Leonel Fernández, quienes han establecido con atinada precisión y seriedad las razones por las cuales la crisis de nuestro sistema educativo ha tocado fondo. El cardenal López Rodríguez recientemente ha vuelto a criticar que “en las últimas décadas de educación en República Dominicana haya venido perdiendo su calidad en todos los niveles”, agregando que “es lamentable que la educación del país venga en decadencia, en vez de mejorar y aumentar su calidad como lo demandan los nuevos tiempos”.

“Manos a la obra”, ha lanzado como consigna el presidente de la República; pues bien, manos a la obra que debe comenzar por el nombramiento de una comisión de profesionales del más alto nivel de la educación, comisión que deberá requerir el asesoramiento de pedagogos expertos extranjeros, particularmente de Cuba, Argentina, Colombia y España, aunque podrían ser también de otros países, para que, junto a las dominicanas y dominicanos, se dediquen a estudiar a fondo la gravedad del problema de la educación en nuestro país, para reemplazar y sustituir hasta donde sea posible, las bases carcomidas, más que carcomidas, podridas, que sustentan este sistema de educación que ha llegado a lo más profundo de su crisis. El pueblo nuestro como hemos señalado ya con los adjetivos de calificación que hemos recordado, “Actor solitario de su historia”, se merece elevar sus conocimientos hasta donde sea posible para que pueda continuar siendo dueño absoluto de su destino.

El Nacional

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