Los acontecimientos apuntan al fracaso de la contraofensiva del PLD. A la senadora de Dajabón solo le faltó pedir al Ejecutivo que ordene ametrallar a los manifestantes. Debemos estar atentos ante salidas desesperadas y destempladas como esa. Suelen ir más allá de un simple exabrupto. ¡Ojo! Las injusticias, cuando ruedan cuesta abajo, crecen como bolas de nieve. Se hacen arrasadores e irreparables.
Errores tras errores. Cantantes, músicos, locutores, periodistas, pintores, patrioteros, bailarines, peregrinos y alcahuetes pensionado en el gobierno pasado nunca imaginaron que tenían que devolver ese favor tan rápido y a tan alto precio. Dos o tres se han resistido a desempeñar el ridículo e indigno papel que les ha sido asignado para defender a su benefactor de la andanada de acusaciones y demandas a las que está siendo sometido los últimos días. El hecho es ya de trascendencia universal.
Unos han salido a defender lo repudiado por las mayorías, resaltar una imagen sumamente deteriorada, y otros, los más desafortunados, han cantado como pobres ciguas palmeras posadas en nidos de bajas ramas, insultando a los protestantes. Cuando faltan los argumentos sobran los insultos. Sin embargo, las constantes son el ridículo y la falta de vergüenza. Figuras en declive, con altares ya en penumbra, sepultados para siempre.
Los planes de salvaguarda han tenido que surgir al vapor con los consecuentes fracasos que traen las tareas apresuradas, carece de justificación. Donde abundaban los aciertos, ganan espacio los tropiezos. Tildar de delincuentes a estos jóvenes valiosos organizados en torno a un ideal, expresado con arte e imaginación es una canallada y una descomunal torpeza.
El exceso de poder se hace insostenible, en tanto turbador resta habilidad a quienes abusan de la confianza de la población. Llegado a este punto, es inevitable el retroceso y la condena penal, cuando no moral, resultante de las violaciones al orden social. Que el procurador general exonere al ex presidente Fernández de un proceso legal no significa que lo excluya de la condena social y moral de la que es objeto.
Los medios legales no se agotan cuando echamos de menos como ocurre aquí-, la voluntad y la disposición en el orden judicial local. En situaciones como esta se hace imperioso recurrir a tribunales internacionales. Más de un caso citado, incluyendo el criminal de la SunLand-HSBC, implica incluso a los Estados Unidos, Hong Kong e Inglaterra, sedes indistintas de las empresas involucradas. Las acciones contra el crimen no se extinguen. El momento estelar que vive nuestra historia ofrece todas las posibilidades de repudio, acusaciones y demandas legales.
Los auspiciadores indirectos de este proceso son los propios responsables del levantamiento social. Apostaron al control toral de los poderes, la división del PRD y a la tradicional desidia de la clase media. En este último tramo parecen haber fallado los cálculos, como fallaron en 1844, y en 1863, gracias a Capotillo.

