Opinión

Cultura en sábado

Cultura en sábado

Trópico de Sangre marca un tono histórico asumido con responsabilidad estética y educativa por el director en esta producción de Joan Ciacinti, Michelle Rodríguez y Giancarlo Chersich.

La película se ha realizado sin contar con la condescendencia paternal de la crítica o el nacionalismo popular en la taquilla. Es toda una producción realizada a conciencia.

No es perfecta. Algunas actuaciones, sobre todo las secundarias, podrían haberse logrado mejor, pero los roles principales, particularmente las de Michelle Rodríguez, César Evora, y Juan Fernández. Sergio Carlo hace un Manolo firme y evidencia que tiene futuro si se sigue adentrando en el histrionismo de su carrera.

La película tiene el objetivo de educar sobre lo que fue el crimen de las tres hermanas Mirabal y en ese empeño se encaminan todos los recursos del cine, logrando un resultado sorprendente. Es previsible que se van a leer más los libros sobre el hecho acontecido el 25 de Noviembre de 1960. Anoche mismo, personas extranjeras invitadas a la premiere, preguntaron dónde se podía conseguir libros sobre la muerte de las tres hermanas Mirabal.

 Se trata de una de las mejores películas dominicanas que hayamos visto. El sincero aplauso final del público no fue una condescendencia paternal, ni correspondió con un ritual protocolar. La película dirigida por Juan Deláncer tiene una validez que no requiere excusa nacionalista alguna.

La producción  podría está lejos de ganar el Oscar a la mejor película extranjera, pero sin dudas que se trata de un proyecto profesionalmente realizado con respeto y la excelencia que podía dar el consistente equipo técnico y humano que se involucró en este nuevo nivel que alcanza el cine local, pese a algunos aspectos evidentemente mejorables.

El balance general de TDS le favorece contundentemente.

Sus éxitos son dirección de arte, que cuidadosamente recrea la República Dominicana de los años 50 hasta la noche del 31 de mayo cuando se ajusticia a Trujillo en la autopista memorable; las actuaciones de los personajes principales, la dirección de cámara, la fotografía impecable, el sonido, los efectos especiales; el Sergio Carlo que se siente actor de carácter; el guión y su sentido de recuperación del hecho, mediante el cual se logra la mejor de las versiones audiovisuales que tratan el asesinato de las Hermanas Mirabal; la escena final que se atreve a presentar con efectividad el sangriento final de las tres heroínas; la musicalización de Manuel Tejada y la hermosura del tema central que pasa junto a los créditos (no se la pierdan, esperen hasta que termine) y una Celinés Toribio, que no convence en La Soga, logra su mejor papel en cine.

A estos aspectos se suma el dramatismo de algunas escenas de tortura en La 40 y la verosimilitud alcanzada en momentos como en el cual se utiliza la lata en que orinan los presos, para servirles la comida.

Sus aspectos a superar: algunas actuaciones secundarias, la coreografía de algunas golpizas que pudieron haberse concretado mejor. Trópico de Sangre se concibió hace más de siete años y pervivió como sueño hasta el día de su estreno.

El Nacional

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