Opinión

Cultura en sabado

Cultura en sabado

Las filas en los cines dominicanos, desde el  jueves, han sido interminablemente largas. Y cualquiera se atreve a pensar que esta película ha sido tomada como la respuesta a esa necesidad de escape social a tantas presiones, a tanta inseguridad ciudadana, a tantos horrores cotidianos (comenzando con la matanza cada vez más cruel de mujeres abusadas), para recibir 180 minutos de auténtica aventura.

Los parqueos soterrados y a nivel de la superficie, han resultado insuficientes y la gente se pelea por la boleta para ver El Sorprendente Hombre Araña, que se ha revestido de frescura, cambios oportunos de rostros, un giro significativo del guión que ha tornado al arácnido bi-color mucho más cercano de lo humano,  de lo sensible, de la debilidad de los mortales con un dejo de oscura atmósfera tremendamente bien lograda. El resultado no es tan oscuro: éxito de crítica y logro de taquillas, la combinación perfecta a que todo director quisiera remontar.

Además de una buena imagen publicitaria cuidadosamente  lograda, apoyada además por la acogida de la crítica internacional y de las páginas especializadas en cine,  la gente que ha logrado verla, ha comenzado a impulsar el mejor de los mecanismos de promoción: ese que opera de boca a boca.

A los diez años de iniciada la saga de la instalación de estas telarañas cinematográficas, con Sami Rami, mucha gente creyó que el tema, tras tres entregas, estaba agotado y la franquicia enviada a archivos de los estudios  Sony.

Pero  si hay algo que Hollywood sabe hacer es reinventarse con correcta estructura de mercadeo y cinematográfica siempre que se trate de obtener buenas ventas de taquilla.

Uno de los factores que pesan en su favor es la perfección de la tecnología 3-D que hace efectivamente “volar” a quienes desde sus asientos bendicen la nueva entrega y sus novedades.

Se le objeta la excesiva cantidad de tramas y subtramas, algunas que son dejadas deliberadamente sin definición para justificar entregas posteriores que de seguro ya se están preparando y la extensión de dos horas que podría parecer mucho para un cineasta que se respete y que sepa que en cine se puede contar una historia con mucho menos tiempo y sin perder efectividad en el discurso  audiovisual, realizado con cuidado, apego a cada detalle y tomando en cuenta la necesidad de aventuras trepidantes del cinéfilo promedio.

Las filas extensas y agitadas sobre todo este fin de semana  hablan del éxito de esta producción de Sonny.

El Nacional

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