Hoy nos permitimos citar un trabajo escrito por el profesor Roberto Fulcar, sobre una iniciativa que para mucha gente pasó desapercibida y que representa la fuerza de un ejemplo a imitar y estimular. Se trata del Conbite Banilejo 2011, celebrado en Boston y que aporta lecciones que ya muchos pueblos quisieran tener como propias, debido a que se trata de la manifestación de una actitud comunitaria altamente positiva que se expresa lejos del lar nativo, a mucha distancia y persistiendo, donde quiera que se esté, en el desarrollo de una actitud de colaboración digna de ser ejemplo.
El trabajo de Fulcar es este:»Probablemente uno de los pueblos de la República Dominicana cuya gente vive más aferrada a sus raíces es el banilejo (o el de Baní, como prefieren ser referidos), una marca sólida de tradición, de cultura, de orgullo y, si no de todos los valores que otrora abrazaba, por lo menos de sentimientos poderosamente entretejidos que le dan el perfil de familia grande y unida.
La celebración del Convite Banilejo, que colmó el parque Stony Brook, enclavado en el corazón de Jamaica Plain, Boston, sirvió para confirmar la fuerza de esa identidad llamada Baní, donde varias generaciones se congregaron todo un día como para renovar votos de pertenencia a las tradiciones y costumbres de la patria chica de Máximo Gómez.
Comida banileja (liderada por una diversidad de arepas dispensadas por Angelita Rodríguez y un grupo de damas, un frío-frío guayado a lo tradicional bajo la administración de los esposos Narciso Contreras y Rosanna Luna, dulce de pan de las manos cariñosas de Doña Irma Dumé; pastelitos, conconetes, bombones, habichuelas con dulce y, como asunto de principio, los mangos banilejos, dispensados por los esposos Cuchí y Mayra Bello, todo negociado en un diálogo coloquial con el vale jalaíto y cercano para decir siempre que sí.
En aquel parque parecían existir imanes dispersos alrededor de los cuales se reunían grupos de íntimos y canchanchanes, gente de un mismo barrio (como el 30 de Mayo, que marcó su propio territorio con letrero y todo) líneas familiares (como los Peguero, los Arias, los González, los Rodríguez; los Pimentel, los Chalas, los Soto, los Montero, los Blandino, los Báez, los Zapata, los Melo, los Franjul, los Díaz, los Guerrero, los San Quintín, los Dumé, los Brea, entre otras tantas familias reconocidas) o los sectores de identidad como reconocidos maestros retirados, ex deportistas, comunicadores y políticos.
