Con estatuilla del Casandra
Y dicen del Casandra:
La única opción para reconocer el arte popular dominicano son los Premios Casandra.
Cada año, ni modo de que sea de otra forma, cada vez que se dan a conocer sus nominaciones, se levanta el avispero. José Tejada Gómez ha hecho una interesante reflexión en www.diariodigital.com , la cual comparto y a la cual le añado algunos enfoques.
Es penoso que el apasionamiento, los intereses competitivos comerciales y la infinita actitud del chisme de menor cuantía, unan sus esfuerzos para desmeritar una premiación que merece respeto.
Nadie dice que sus veredictos sean Palabra de Díos. No siempre es justa 100%. Hay errores. Puede haber exclusiones que necesiten de una revisión. Pero es una selección humana, por tanto limitada por la percepción, la falta de algún dato, la deformación o el mismo trabajo).
Pese a todo, ya son casi 30 los años que tiene Acroarte premiando a los artistas.
El Casandra cumple un cometido fundamental y único.
Su transmisión permanece entre los acontecimientos televisivos de mayor teleaudiencia.
Pese a todo.
Creo que:
La Cervecería Nacional Dominicana no recomienda, aconseja o presiona para que ningún artista esté o no esté entre los nominados.
La Cervecería Nacional Dominicana, por tanto, nunca ha utilizado su poder para incluir en nominaciones a quienes trabajan en sus producciones o para dejar fuera a quienes no.
La votación de los cronistas en las asambleas de comunicación y arte popular, impide el voto a quienes trabajan para un determinado artista.
Todos los artistas quisieran estar nominados en todas las categorías en las que se les pueda nominar. Son como el niño insaciablemente demandante de reconocimiento.
Uno de los aspectos más irascibles y amargos para entender, es el ego artístico.
Los nominados y nominadas por renglón solo pueden ser cinco, lo que deja fuera a gente merecedora y trabajadora pero no tanto como los cinco seleccionados. Cuando se produce una queja por exclusión, revísese a cuales cinco se nominaron e imagine a uno ellos para que entienda si no se armaría otro escándalo.
Las nominaciones y los premios no son cuestión de vida o muerte. Se las puede pasar si ellos. Borges nunca fue Premio Nóbel. Fernandito Villalona no ganó el primer lugar del Primer Festival Dominicano de la Canción. Quedó sexto. Ni Sergio tampoco ocupó primer lugar. Fue finalista.

