Opinión

Cultura en sabado

Cultura en sabado

La obra darmatúrgica, docente y de dirección teatral de Haffe Serulle tiene características únicas en el escenario nacional y está llamada a llenar páginas de historia que finalmente tendrán que ser admitidas como un patrimonio del Teatro . Con el montaje de el espectáculo teatral De Arriba a Abajo, que se monta nuevamente esta noche y mañana en el la explanada del Palacio de Bellas se hace un aporte histórico a la escena criolla que nadie debería perderse, ni público, ni cronistas de arte, ni profesores de arte ni cineastas y productores en busca de buenos contenidos para proyectos de cine.

Se trata de un proyecto escénico que da continuidad a una línea de trabajo de Serulle, basado, como los anteriores, en estudiantes egresados o de término de la Escuela Nacional de Teatro, y que tienen en un trabajo de esta calidad, colorido e intensidad, la oportunidad de una primera gran actuación al público, como forma de presentación en grande de credenciales.

Pero De Arriba a Abajo, no es solo un impulso a carreras jóvenes. Se trata de un espectáculo  que reafirma las directrices de un director que se renueva como autor, al exponer un discurso textual magistral sobre la lucha en torno al poder, que delinea personajes casi de circo, desbordantes en su diseño por la imaginación, por la acertada concepción de sus vestuarios y maquillaje empleando los recursos que se tienen a mano.

El esfuerzo físico, dramático y emocional de actores y actrices, lo mínimo que merecen es la atención de quienes gustan del teatro verdadero.

Hay, en este trabajo, actuaciones que sobresalen, que sorprenden y que demuestran que en teatro no hay papeles pequeños. Hay actuaciones buenas o malas.

De Arriba a Abajo no es teatro común, ensayado en diez semanas, con una línea de marketing para llevar público a la boletería.  No es que no sea válido ese teatro, que también alimenta la escena, pero sin dudas que la trascendencia que comporta, obliga a serias reflexiones.

El Nacional

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