Cancún. México. EFE. La XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP16) alcanzó ayer su ecuador con interés de la mayoría de los países por lograr un «paquete equilibrado» de decisiones finales, pese a que ello signifique aún cosas muy diferentes.
«Todo el mundo está de acuerdo en que debe haber un equilibrio pero todos lo entienden de manera distinta», dijo a Efe Antonio Hill, observador de Oxfam Internacional en la conferencia climática.
La Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC, 1992), en la que se enmarca la COP16, aspira a frenar los efectos adversos del cambio climático, entendido éste como el relacionado directa o indirectamente con la actividad humana que altera la composición de la atmósfera.
Para el representante de Oxfam, la idea de un resultado equilibrado es resbaladiza, como ha quedado claro en las intervenciones públicas de los distintos países estos primeros seis días.
A su juicio, la financiación y los mecanismos de medición, reporte y verificación (MRV, transparencia) son las dos áreas donde más se ha avanzado, mientras que la forma legal para hacer cumplir los acuerdos y la mitigación, son las que van más despacio.
El enviado de EE.UU. para cambio climático, Todd Stern, ha dicho que ve posibles acuerdos en adaptación, transferencia de tecnología, transparencia, tecnología y mecanismos contra la desforestación de bosques (REDD, en inglés) y, «a grandes rasgos», sobre mitigación (recorte de emisiones de gases efecto invernadero, GEI), área en la que Estados Unidos es el segundo emisor, con un 19% del total.
Por su parte, el número dos de la delegación china, Huang Huikang, demandó que «los países desarrollados deben liderar en mitigación y en otras acciones requeridas» y señaló que «la financiación y la tecnología son los elementos clave para lidiar con cambio climático».
Sin embargo, admitió que en el país que más contamina del mundo, con un 22% de los GEI, están «muy preocupados» por el lento avance de los compromisos en el Protocolo de Kioto, que obliga a 37 países desarrollados, y con la decisión de Japón de no aceptar una segunda fase del mismo.
Para Akira Yamada, negociador nipón, las discusiones de cambio climático necesitan un acuerdo «global y vinculante» que incluya a los «mayores emisores».

