Azua. El sacerdote de Tabara Arriba, Rafael Cuello, calificó como una sinvergüencería la forma en que el Instituto Nacional de la Vivienda (Invi) repartió 80 apartamentos.
El religioso criticó que las unidades habitacionales no fueran entregadas a personas necesitadas, sino a síndicos, regidores y funcionarios del Gobierno.
Los residentes que ocuparon los apartamentos acusaron al síndico de la comunidad de ser el responsable de esa situación, ya que entienden que todos los regidores fueron favorecidos con apartamentos.
