Como parece irreversible que el impuesto a las gasolinas va a ser aumentado y que la Ley de Hidrocarburos va a ser modificada, deberíamos quizás aprovechar para transparentar la forma en como se nos fija a los dominicanos el precio, porque lo que se nos hace al echar gasolina, es una estafa.
Primero que nada, seamos claros, acá no se compra petróleo del West Texas Intermediate para que se esté usando ese índice como referencia. El poco petróleo que se compra en este país es de la OPEP, siendo nuestro único proveedor Venezuela, que curiosamente se transa hasta 5 dólares por debajo del West Texas Intermediate, haciendo un diferencial de hasta casi 7% que se sobrecarga a los dominicanos por algo que no han comprado.
En otro sentido, la risible empresa que tenemos por refinería no refina ni un tercio de la gasolina que se consume en el país mensualmente, por lo que debería ser el precio de la gasolina en el mercado spot mundial y no el petróleo el que sirva de referencia. Esa gasolina se viene transando a unos dos dólares con diez centavos el galón, y como acá se cobra cuatro dólares y medio por el galón, pues un buen negocio tiene montado el Estado ahí si me preguntan a mí.
Por otro lado, no tiene sentido que se nos esté aplicando un ajuste semanal de precios en la gasolina en base a los precios de la semana, si los precios de la semana son para petróleo o gasolina que se va a entregar y consumir el mes que viene. O sea, la gasolina que se consume hoy se compró el mes pasado. Mejor cóbrame al precio que se pagó el mes pasado, porque yo no pago hoy un pan que voy a consumir el mes que viene.
No me cargues un impuesto por consumo de combustibles fósiles si el Estado, amo y señor del negocio, no me ofrece un sistema alternativo para proveerme de energía. No me puedes castigar por algo que es culpa exclusiva tuya. créeme que me compraría el primer híbrido o vehículo que funcione con celdas de hidrógeno con tal de ni pensar en el robo que me hacen con la gasolina.
Poco me importan los impuestos, lo que me irrita es la otra estafa: el sobreprecio aplicado al valor de la gasolina.
Mi reclamo no es novedoso pero sí bastante simple: liberalizar el mercado de la gasolina. Que cada bomba pueda traer su propia gasolina, y aplique sus precios respetando los impuestos abusivos que a ustedes les ha dado la gana de imponer.
Que se acabe eso de fijar precios semanalmente desde una institución del Estado y que sea el mismo mercado el que determine cuanto debe costar. Cero costo político para el Estado y más beneficio para la población.
Pero debe ser terrible imaginar que se acaba un negocio donde el Estado, en impuesto base, impuesto ad valorem y sobreprecio, gana hasta 80 pesos por galón.
Lo realmente lamentable no es que me estén robando en mi cara, y que tenga que aguantar porque es el Santísimo Estado. Lo triste es que, a pesar de todo ese dinero que me sacan del bolsillo, mañana llueve y el carro al que le echo gasolina sobrevaluada terminará dañado, en un charco que se pudo evitar si el dinero que me quitan se usara para mi beneficio, como es obligación constitucional del Estado. Pero no, esto es RD.

