Opinión

Danilo frente a Haití

Danilo frente a Haití

Mientras la inmigración ilegal haitiana se convierte en una real amenaza para nuestra soberanía, el presidente Danilo Medina guarda silencio, y su gobierno no tiene la voluntad política de enfrentar el problema que afecta, de manera sensible, a millones de dominicanos.

El jefe de Estado ha dado muestras de querer terminar su mandato lleno éxitos, realizando numerosas obras de infraestructura y ejecutando proyectos que redundarían en beneficio de la población.

Sin embargo, tales ejecutorias se verán empañadas por la actitud permisiva frente a los haitianos ilegales. Gran parte de nuestro territorio está ocupado por haitianos, reduciéndose nuestro espacio geográfico. Los indocumentados ocupan totalmente las comunidades de Jaramillo, Juliana, El Gómez, Cabuya, Canita y Sequía, de la provincia de Montecristi.

Los citados lugares fueron abandonados por los nativos y en esas demarcaciones no se habla español, sino creole, imperando los modos, las costumbres y la cultura haitiana. Lo mismo ocurre en la provincias fronterizas de Dajabón, Pedernales, Elías Piña y Jimaní, donde los nativos han abandonado sus villorrios por la alta presencia de haitianos, quienes exhiben una conducta amenazante y desafiante, olvidándose las autoridades de proteger a sus ciudadanos.

Ahora aparece la prédica del pastor Julio Ribain Bastien, arengando a los haitianos a tomar nuestro territorio, pues considera que la isla es única es indivisible. “cuando estamos en Santo Domingo estamos en nuestro país”, expresa el religioso, quien es jefe de una iglesia en Juana Méndez, una comarca de Haití.

El pastor del vecino país mostró indignación porque aquí se les llama extranjeros a los haitianos, porque entiende que los ilegales están en territorio que le pertenece.

“En los cultos religiosos que realizo los jueves y los domingos en la iglesia y en las oraciones que hago casa por casa, ruego por la rápida fusión de la isla”, expresó el pastor. La desfachatez de este señor es muy peligrosa, y el presidente Medina al parecer está esperando que los haitianos inicien una guerra, para esclavizarnos más allá de 22 años.

Nuestro país se está convirtiendo en una verdadera letrina de los haitianos, toda vez que aquí defecan y se orinan en calles y avenidas en presencia del público, con una impunidad que espanta, porque tales acciones constituyen atentados contra el pudor, y su estatus de ilegalidad constituye una agravante a la infracción. En muchos lugares de la capital, el hedor y la fetidez que emanan de allí es insoportable.

El Nacional

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