La gente común y sabia del pueblo no se equivoca. Rápido se da cuenta cuando se está cocinando algo bueno en la tierra bendecida por Dios. Con razón el dicho popular expresa que lo que está a la vista no necesita espejuelo.
Y eso es totalmente cierto. Puesto que definitivamente que el licenciado Danilo Medina, candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), dio en el blanco cuando escogió como compañera de boleta a la doctora Margarita Cedeño de Fernández.
Resulta y viene a ser que todo lo acontecido después de esa correcta decisión ha sido pura gloria. Una candidatura triunfal. Nadie, ni siquiera la oposición política, pone en duda que estamos ante la presencia de una mutual perfecta. De pura calidad y excelencia. Posiblemente con la frescura, la química, y el carisma como nunca antes se había visto en un proceso electoral.
Él (Danilo) de espíritu tranquilo, comprensivo, lúcido, hábil, aguerrido en el arte de la política, discípulo de don Juan. Ella (Margarita) con gran sensibilidad social, trabajadora incansable, receptiva, honesta, sencilla, esposa de Leonel.
Ambos con un liderazgo en potencia. Ambos con miradas sinceras y sonrisas francas, las cuales los hacen merecedores de confianza inmediata.
Ambos poseedores de una inteligencia emocional. Ambos preparados para no resbalar ante las provocaciones de los adversarios.
Ambos portadores de un mensaje de convivencia pacífica, de estabilidad económica y de justicia social ante la desgraciada crisis que hoy día arropa al mundo civilizado. Ambos configuran un nuevo modelo de gestión pública confiable y esperanzador.
Ambos demócratas, políticos adaptados a los nuevos tiempos y, sobre todo, con experiencias de Estado. Ambos pensadores analíticos, funcionales, incapaces de ofender con sus pronunciamientos a sus contrarios.
Ambos con propuestas y soluciones viables acerca de qué hacer para evitar que la nación vuelva a caer en el retroceso. No cabe la menor sospecha. El binomio original Danilo-Margarita se está convirtiendo en un fenómeno de popularidad en todo el territorio nacional. Queda dicho.

