Argentina parece ser un país de juguete y un país de mentira y también parece ser que los argentinos juegan con el juguete y juegan con la mentira. La nación del tango no cabe en las teorías.
Para comenzar, es el único país que de pertenecer a la lista de los países más ricos ha dejado de serlo. A principios del siglo pasado Argentina ocupaba el cuarto lugar de los países con el más alto ingreso per cápita. Hoy ocupa la posición 82. También ha sido sacada del índice de los primeros 15 países que más aportan al Producto Bruto Interno (PBI) mundial, En 1983 ocupaba la posición número 15 con un aporte de 1.03%. Dos décadas más tarde ocupa la 35.
En términos políticos los argentinos pueden sentirse orgullosos. En 26 años, seis golpes de estado y 14 presidentes. Las Juntas Militares eran de a tres. En 1930 el general Uriburu derroca a Irigoyen de la Unión Cívica Radical. En 1943 el golpe fue al golpe. Dizque le llamaron la Revolución del 43. En 1940 Perón hace su entrada triunfal. Y llega con el justicialismo y con su Evita. En 1955 al golpe le llamaron Revolución Libertadora y se lleva de encuentro a Perón que ya el Señor se había llevado a Evita En 1958 la misma Libertadora convoca elecciones y arriba al poder Arturo Frondizi de la Radical. En 1962 lo sacan del poder y en el 63 juegan a las elecciones. Electo Arturo U. Illia recibe en el 66 el golpe de la Revolución Argentina En el 73 vuelve Perón con Isabelita que logra lo que Evita no pudo al convertirse en la vicepresidente. Hereda la presidencia por la muerte de Perón y vuelve otro golpe en 1976 con un nombre rimbombante: Proceso de Reorganización Nacional. Y con el proceso llegaron las Malvinas. En 1983 se celebran nuevas elecciones y Raúl Alfonsín es electo. Pero como no se cansan de jugar en el 2001 en 15 días la Argentina pasa por cinco presidentes luego de la renuncia de De la Rúa que da paso al gobierno de Salvación Nacional de Duhalde.
Tras todo esto, en nuevas elecciones se instala la dinastía K. Néstor Kirchner asume la presidencia y le sucede su esposa Cristina, llamada reina en la campaña, elegida candidata por el justicialismo, o mejor dicho, por el marido y por la dedocracia.
Uno para cada uno y dos para los dos.
Ya no será posible. Ha muerto el Rey. ¿Dos para la reina?
