Evite los prejuicios
Estamos frente a una actitud emocional en donde el ser humano prejuzga o se hace una idea errónea, negativa contra otra persona, grupos o situaciones.
Esta tendencia es parte de la vida cotidiana.
Es el caso del robo de un examen en la escuela y el profesor sospecha de los dos estudiantes más traviesos, pero la culpable resultó ser una niña de esas que no rompen un plato.
Gordon Allport ( 1958) dividió los prejuicios en dos grupos: el personal que es cuando usted percibe al otro como una amenaza en medio de una lucha de intereses.
Tu vecino es un excelente ser humano, pero tú sospecha que él se está robando la electricidad que tú pagas.
El otro prejuicio puede ser étnico o grupal.
En nuestro medio mucha gente tiene tendencias a rechazar grupos: los homosexuales, a los haitianos, a los políticos por solo citar tres ejemplos.
Lo interesante es que se sienten orgullosos de esa forma de pensar y lo expresan: Yo no quiero saber de esa gente ni en pintura.
Las actitudes prejuiciadas suelen asociarse a personas autoritarias, rígidas y dogmáticas en su comportamiento general.
En los trabajos existen discriminaciones por edad y eso es un prejuicio: esa vieja ya está de jubilar; prejuicios sexistas: ese trabajo no es para mujeres; prejuicios raciales: el negro la hace a la entrada o a la salida, etc.
A veces el prejuicio se emplea de forma positiva con los llamados estereotipos. En nuestro medio tiende a sobrevalorarse lo que viene de fuera, a lo extranjero. Esta actitud fue tipificada por el maestro Antonio Zaglul como Complejo de Guacanagarix.
Alemán, sinónimo de científico; italiano se asemeja al arte; judío, pues es astuto y comerciante; los negros son supersticiosos y practicantes de la religiosidad popular, y así sucesivamente.
¿Cuántas veces nos hacemos una idea inicial de alguien y la práctica social nos desmiente?
El calificativo de comparón, autosuficiente, mal agradecido, hablador, traicionero, mal hijo, infiel y otras muchas etiquetas tientan a colocárselas a gente que conocemos en ese mismo momento.
Hay gente buenas y malas en todos los partidos.
Así ocurre en el deporte, en la vida laboral, en tu propia familia.
A partir de hoy vamos a hacer un sincero esfuerzo por despojarnos de los prejuicios y abrir la mente y esperar antes de juzgar o etiquetar a alguien..
En el oficio de la psiquiatría me llevo a diario sorpresas con la gente.
A veces el más malo de una familia es la víctima, y el santurrón que comulga todos los domingos es un verdadero diablo.

