New Orleáns. Más de diez mil psiquiatras procedentes de más de 100 países nos hemos reunido del 22 al 27 del cursante mes en esta emblemática ciudad que aún se repone de los estragos del huracán Katrina que la devasto en 2005.
Unos 30 profesionales de la conducta de República Dominicana participamos en reuniones, simposiun y grupos de trabajo.
En esta tierra del inmortal intérprete de jazz Louis Armstrong comprobé que la psiquiatría mundial avanza y que eso se va a reflejar positivamente en nuestro país con las técnicas y procedimientos que la delegación nacional incorporó a sus conocimientos.
Formas de presentación sub-lingual, inyectables nuevos y otras formas de ofrecernos los fármacos que actúan sobre el sistema nervioso fueron expuestas en el cónclave. Sabemos que el incumplimiento con los tratamientos farmacológicos por parte de los pacientes de larga evolución constituye un serio problema en las prácticas psiquiátricas.
Observamos cómo el 163º Congreso de la Asociación de Psiquiatras de Estados Unidos en su condición de convocantes dio especial atención a las adicciones y comprobamos que el parque de consumo de diferentes sustancias, sobre todo la cocaína, ha aumentado en ese país. Nuevos tratamientos y abordajes para el manejo de este flagelo se presentaron.
Uno de los retos que tiene un clínico que trabaja con adictos es justamente el porcentaje tan alto de recaídas tanto de pacientes que consumen alcohol, como de otras sustancias.
La reforma sanitaria que impulsa el presidente Barack Obama y su impacto en la salud mental fue tema preponderante. Esperamos que en lo adelante el acceso de los hispanos a los servicios sanitarios y las posibilidades de conseguir los fármacos mejoren. Los medicamentos que prescriben los psiquiatras son muy costosos en todas partes del mundo.
La estimulación magnética transcraneal como técnica que ayuda a los pacientes con depresión mayor fue muy bien comentada. Consiste en colocar un casco especial en la cabeza que, a diferencia del electroshock tradicional, emite estímulos especiales que actúan sobre determinadas zonas del cerebro provocando, después de varias sesiones que modifican la neurobiología, una considerable mejoría en el estado de ánimo.
El aparato cuesta 100 mil dólares y un psiquiatra dominicano residente en el exterior me ha dicho que a fines de año es posible que tengamos este recurso en el país ¡Enhorabuena!
Gracias a los laboratorios que hicieron posible que una delegación tan amplia de dominicanos bebiéramos la savia del conocimiento.

