-¿Me harías un pequeño favor?- Le preguntó Betty a Juan, un amable compañero de trabajo al que tienen por servicial y buena gente.
¿Por qué nos cuesta tanto marcar un límite y decirle a alguien que no?
-Préstame 5 mil pesos que te los devuelvo el día 30-.
Las solicitudes de dinero, de tiempo, de servicios y un montón de cosas a las que tajantemente debemos negarnos siempre vienen planteadas con una sutileza convincente y envueltas en un aroma seductor que nos deja emocionalmente estropeados y sin importar la respuesta que demos, nos sentimos manipulados.
La psicóloga Leticia Essayag observa: Existen personalidades que tienden a aceptar la voluntad de otros, porque tratando de hacer lo que auténticamente quieren comienzan a sentir ansiedad o culpa.
Mucha gente se paraliza, se confunde, se choca y se turba ante peticiones que todo indica que la respuesta que orienta el sentido común es NO.
Complacemos algunas solicitudes buscando aceptación y apoyo de los demás. Creo que hay gente que intenta invertir, dando aprobación a peticiones de otros, para cuando le toque solicitar algo, recibir una respuesta positiva.
Si tú priorizas las necesidades del otro aceptando sin reflexión todo lo que te pida, entonces estás viviendo la vida de aquel.
Hay gente débil, con baja autoestima a la que le toman el pelo llevándole a hacer cosas por no tener capacidad de decir que no.
De la revista Psicología Positiva extraigo esta frase sobre el tema: Tenemos derecho a ser nuestros propios jueces y tomar la responsabilidad de nuestra existencia, cargando personalmente nuestra mochila. En la medida en que contemos con las defensas psicológicas adecuadas, disminuiremos la posibilidad de ser controlados.
A veces se puede uno salir de una trampa con respuestas diplomáticas como las siguientes:
Déjame pensarlo; Mira, en estas circunstancias no voy a poder complacerte, pero no cerremos el expediente; Creo que no sea conveniente para ti ni para mí; Me siento honrado con tu confianza pero ahora no puedo.
¿Qué te puedo aconsejar?
1) Busca las raíces de esas debilidades, esas inseguridades y esa baja autoestima que hace que muchas veces resultes una marioneta de otros.
2) Establece tu agenda personal y tus prioridades y sólo así te darás cuenta si decir que sí o que no a ciertas peticiones no te daña.
3) Trabaja el tema de las culpas que te asaltan ante el solo pensar que le vas a decir que no a alguien.
Recuerda que ningún vínculo se rompe por el hecho de negarse a algo.
4) El hecho de que tú trabajes para fortalecer tu equilibrio físico y emocional no significa que eres un egoísta, sino que estás intentando crecer.
5) Establece con claridad tu escala de valores y creencias, pues hay muchas propuestas en donde el NO es una posición de principios.
Yo creo que el que quiere ser amigo de todos por una incapacidad de negarse a cosas, anda por mal camino.
En los negocios, en la política, en la crianza de los hijos y, en fin, en el diario vivir si engrosamos el grupo de los ciudadanos con la templanza suficiente para decir no puedo o no debo, tendremos, de seguro, una mejor nación.
Hoy te va a visitar un buen amigo para pedirte dinero prestado, ¿qué le vas a responder?…

