Opinión

DE SALUD Y OTRAS COSAS

DE SALUD Y OTRAS COSAS

Cuando un muchacho de poca edad comete un delito de cierta envergadura, el común de la gente piensa “eso no son cosas de niños es que son hombres y mujeres viejos”

La sabiduría popular lo que insinúa es que aunque la edad biológica sea tierna, pongamos por caso 15 años, sus actuaciones  (madurez psicológica) son comparables a las de un adulto.

Una cantidad considerable de los chicos que se han visto envueltos en crímenes y que no sobrepasaban los 18 años, previa y rigurosa evaluación profesional, puede ser tipificada dentro del Trastorno Antisocial de la Personalidad.

La característica esencial del trastorno es un comportamiento de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o en la adolescencia temprana, perpetuándose en la edad adulta.

Según el Manual que clasifica los quebrantos mentales en los Estados Unidos, llamado  DSM – IV R por  sus siglas en ingles,

“este patrón también ha sido denominado psicopatía, sociopatía o trastorno disocial de la personalidad. Puesto que el engaño y la manipulación son características centrales del trastorno antisocial de la personalidad, puede ser especialmente útil integrar toda la información biográfica del joven en diferentes vertientes.

Muchos de esto seres humanos han cometido más de un crimen a temprana edad, pues se trata de un patrón repetitivo y persistente de actuación en donde la violación de los derechos de los demás siempre esta presente.

Cuatro son las variedades de este comportamiento, que pueden combinarse:

a) Agresión a la gente o a los animales

b)  Destrucción de propiedades

c) Fraudes, hurtos, asesinatos…

d)  Violación grave de normas sociales, familiares, laborales etc.

Estamos frente a un comportamiento impulsivo, que muchas veces no mide riesgos, ni sufre con lastimar a los otros.

Con frecuencia el ser humano que estamos describiendo miente, usa apodos o nombres falsos, ve en el tatuaje la búsqueda de diferenciación e identidad distorsionada al mismo tiempo.

Son capaces de cualquier cosa para conseguir dinero, sexo o una posición de poder, de ahí que con frecuencia pertenecen a bandas o pandillas que han hecho del mal un estilo de vida.

El próximo domingo terminaré la descripción y formularé algunas propuestas para profundizar el estudio del tema.

El Nacional

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