Opinión

DE SALUD Y OTRAS COSAS

DE SALUD Y OTRAS COSAS

César Mella

cesarm2@codetel.net.do

 

Profesor, ¿qué está leyendo?

 

 

1

Celda 11 del Dr. José D. Bautista Javier

 

Es el testimonio en primera persona de la historia del país desde el 1959 al 1965.

El, un patriota de bajo perfil que ha dado su vida a la UASD, el CMD y a los movimientos patrióticos de la nación.

Procedente del Sur lejano y especializado en España.

Fue médico de la columna Enriquillo que bajo las directrices del movimiento revolucionario 14 de Junio operó en el Sur.

Fue apresado y llevado a esa celda cuyo número es motivo del título del libro, prologado por Fidelio Despradel.

Su participación en la guerra de abril del 1965 y su vida apegada a principios, lo colocan en la galería especial que a instancias del historiador Dr. Santiago Castro Ventura tenemos en el CMD.

2

SU NOMBRE ES PATRIA, DE LA PROFESORA MERCEDES ALONSO ROMERO

Se trata de la esposa de Pedrito González y la tía de Minú y Jaime David.

Es la hija de doña Mercedes Reyes (Mama Chea) y don Enrique Mirabal.

Ahora sí estamos entrando.

Para los que no han leído el poema Amén de Mariposas, de don Pedro Mir; el libro del profesor Willians Galván, me estoy refiriendo a Patria, Minverva y María Teresa Mirabal asesinadas junto al chofer Rufino de la Cruz cuando regresaban de visitar a sus esposos encarcelados en Puerto Plata.

La autora de esta biografía, miembro de la Asociación de Historiadores de Cuba, Mercedes Alonso Romero, ha realizado un fino y bien llevado testimonio de una de las tres hermanas, quizás no la más mencionada, pero sí una de las más estructuradas en la acción política.

Este libro está en vías de agotarse en la Librería la Trinitaria, así que llamen a doña Virtudes y reserven.

3

LAS FECHORIAS DEL BANDOLERO TRUJILLO, DE FRANCISCO C. GIRONA

Este periodista puertorriqueño publicó en el 1936 una de las denuncias más crudas de la satrapía de Rafael L Trujillo.

El texto fue mandado a recoger por el tirano y su autor demandado en los tribunales de Borinquen.

El ensayo permaneció 65 años ocultado y al parecer el único ejemplar existente estaba bien guardadito en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América.

El buzo más especializado en hurgar archivos muertos, el insigne historiador don Bernardo Vega, agarró el material y hace una atinada introducción sin la cual no se entiende el contexto del libro.

Otro de los grandes y profesor emérito de Universidades del mundo, mi amigo Frank Moya Pons, formula el prólogo con la brillantez y objetividad que le caracteriza.

El libro es hiriente, valiente, denuncia barbaridades, crímenes y negocios que el mundo del primer trimestre del siglo pasado desconocía.

Vega afirma que el libro que tengo en mis manos está siendo conocido 71 años después y que de no haber sido porque la edición completa se recogió en Puerto Rico se trataría de la primera obra antitrujillista publicada en el exterior.

Tanto Frank como Bernardo formulan críticas a los aspectos formales del texto en historia, llegando a pensar que en algunos párrafos las denuncias son tan crudas que parecen folletines.

El Nacional

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