Articulistas

DE SALUD Y OTRAS COSAS

DE SALUD Y OTRAS COSAS

César Mella

Se nos fue Cornelita…

Nacida en Barahona en 1936, Cornelia Vázquez Fernández, después de cursar sus estudios secundarios en su provincia natal se trasladó a Santo Domingo a formarse como médico.

En su juventud en la Universidad Autónoma de Santo Domingo se vinculó al movimiento revolucionario 14 de Junio junto a su hermano Miguel Vázquez.

Laboró como psiquiatra por más de 30 años en el Hospital Psiquiátrico Padre Billini y por tres años en el Hospital de Veteranos de Ponce Puerto Rico.

Casó con el neurólogo Julio César Hernández Luperón, con quien procreó tres hijos. Él murió relativamente joven. Sus hijos son:

Julio, anestesiólogo en Italia; Cornelia, terapista familiar, y Loly, administradora de empresas, mismos que le premiaron con cuatro nietos.

En 1981 al 1983 creamos junto al Dr. Mario Flores el Departamento de Terapia Ocupacional en el Hospital Psiquiátrico Padre Billini. Eso nos obligó a irnos y regresar juntos al Km. 28 tres veces por semana y percatarme del gran ser humano de cuya amistad disfruté al punto que sus hijos aún me dicen “Tío César”…

Alta, sonriente, sincera, servicial, desde muy temprano y siendo madre soltera se adhirió a los movimientos religiosos ocupando cargos de importancia en la Asamblea de Dios y últimamente en el Templo de la Santísima Trinidad.

Fundó una ONG dedicada a ayudar a los niños desvalidos de la frontera en condiciones críticas de la Región Fronteriza.

Levantó, sola, a sus tres hijos con el sudor de su frente; con una discreta y casi filantrópica consulta privada.

Fue de esos héroes que se fajaron en el “28” en los años duros de los 60 junto a Hilda Barinas, Apolinar de los Santos , el Dr. Acevedo y otros.

Siempre pedía que la designaran en los pabellones H5 y M5 que alojaban a los pacientes llamados crónicos y de más cuidados. Repetía: ” Yo soy hija del Señor y nada me faltará” en medio de una sonrisa y una gran capacidad de hacer chistes.

Recuerdo que en la distribución de los servicios de 24 horas, Cornelita aceptó en la rotación el 24 y el 31 de diciembre cenando con los pacientes en compañía de sus hijos.

En aparente estado de salud partió el miércoles pasado a su morada en el Cristo Redentor; un infarto de madrugada se encargó de epilogar una biografía llena de humildad y espíritu de solidaridad.

Son trabajadores de la salud mental de bajo perfil y un volumen extraordinario de servicios sociales a los desvalidos.

Nunca reclamó nada; fue una mujer de segundos planos.

Una madre a tiempo completo; una creyente fervorosa y una predicadora exquisita.

De una penetración pre verbal llena de ternura y siempre tenía una palabra de aliento para ese tipo de pacientes que se queda de por vida en los centros psiquiátricos abandonados por sus familiares.

La Psiquiatría dominicana ha perdido a una de sus héroes anónimas; se nos fue sin despedirse, pero sí sé que su alma y su conciencia partieron límpidas con el sagrado pacto de la transparencia, el buen hacer y el buen vivir.

¡Paz a sus restos, colega, hermana y compañera!

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación