Es una película protagonizada por Warren Betty y Faye Dunaway cuyo argumento ponía de relieve el modus operandi de una pareja de ladrones que operó en los años 30 en Estados Unidos y que se estrenó en el año 1967 en el cine con mucho éxito.
TikiTiki, Falacia y Marina constituían una banda motorizada que se dedicaba a asaltos, robos y asesinatos a plena luz del día y en cuyo último operativo hirió gravemente al jefe de seguridad de los padres de la primera dama de la República.
Si bien es cierto que las cámaras de seguridad constituyen un elemento tecnológico que permite a los investigadores identificar a los culpables de un hecho delictivo, no es menos cierto, que el delito ha corrido con más fuerza que la acción policial y judicial.
Marina, con menos de 120 libras, reincidente y con 8 meses de excarcelada después de cumplir 5 de los 10 años a que fue condenada acusada de homicidio, explicó con cara angelical y sin mover un solo músculo facial, mucho menos una lágrima , como ocurrieron los hechos.
A menos de 15 minutos del hecho participaron en otro asalto.
Aparentemente el oficial herido estaba acompañado de dos personas que al decir de las crónicas también pertenecían a las Fuerzas Armadas y pusieron pies en polvorosa.
Estos asaltos utilizan el elemento sorpresa; lo protagonizan de dos a cuatro sujetos jóvenes; utilizan gorras al revés, a veces máscaras, fingen la voz, su atuendo es oscuro; t-shirt y jean y su moto permanece encendida.
A la imputada se le atribuye participación en cuanto menos nueve asaltos como parte de esa banda cuya dirección se le atribuye.
Es tan hábil la chica que había obtenido durante su encierro dos permisos de fin de año para festejar con sus familiares.
Se comprueba el hecho conductual que el antisocial (psicópata) no es reducable y que la cárcel los empeora.
Desde esos centros planean y ejecutan fechorías pues no pierden el contacto corporativo con sus cómplices.
La policía actuó con prontitud y eficiencia y no quiero pensar que se debió al nivel político social de las víctimas.
A este clima de inseguridad ciudadana se añaden los llamados secuestros exprés, que consisten en obligar al apresado a sacar dinero de los cajeros automáticos utilizando sus tarjetas de crédito.
Me llamó la atención que el auto de una pareja secuestrada fue detenido por una patrulla de la policía mientras sus dos secuestradores ocupaban el asiento trasero y siguieron… uno de los secuestradores exclamó ¡¡¡Nosotros estamos fríos con esa gente!!! . Se referían obviamente a un acuerdo operativo zonal entre ladrones, asesinos y policías.
Atención don Aldrin, no basta con traslados, que asuntos internos indague el sistema de “picoteo” que se da en horas de la madrugada entre patrullas y delincuentes.
Hace unos años a las 6 a.m. fui interceptado en Naco mientras me ejercitaba por dos motoristas y cuatro asaltantes armados que me pidieron en tono imperativo, el anillo y los lentes:
No les hice preguntas; no los miré a la cara; no opuse resistencia y se marcharon raudos y veloces ante la mirada de la fila de gente que esperaba votar el 16 de mayo de 2004.
El anillo y los lentes fueron comprados de nuevo, pero estoy vivo… este es mi consejo.

