Opinión

DE TALLES

DE TALLES

En el capítulo III de la Ley General de Electricidad (Ley 125-01) se establece cómo, quién y cuándo se aprobará o modificará la tarifa eléctrica. La Superintendencia de Electricidad (SIE) es el organismo facultado para hacer esas aprobaciones y publicarlas; el monto de la tarifa y su estructura deben basarse en los costos eficientes operacionales de empresas eléctricas modelos o de referencia. Eso dice la ley.

Por esas razones la denominan tarifa técnica. En consecuencia, no es necesario crear otra ley para introducir modificaciones a la tarifa eléctrica. La Superintendencia, en coordinación con las empresas del sector, puede poner en vigor –si fuere necesario-  un régimen tarifario de transición fundamentado en la tarifa técnica.

De hecho, desde la capitalización en 1999 hemos soportado un régimen tarifario que ni es técnico, ni es flexible ni mucho menos transparente. Hoy día, la tarifa que paga cada dominicano nadie sabe de dónde sale, porque la Superintendencia publica las resoluciones pero no deja ver las formulas e indexadores de donde podrían derivarse los números que imponen a los consumidores. Esa es la llamada “tarifa aplicada” o mejor decirle arbitraria e ilegítima.

Así que el proyecto de “tarifa flexible” propuesto al Congreso por el gobierno es un invento que sentaría un peligroso precedente en materia institucional y de regulación.

Según el anteproyecto del gobierno, el aumento del 1.5% mensual  será progresivo hasta que alcance el monto de la tarifa técnica.

Pero todavía la Superintendencia no ha aprobado ninguna tarifa técnica y la que se ha propuesto establece aumentos de más de 120% a los hogares que consumen menos de 300 Kwh, que son la mayoría pobre o clase media baja.

Es decir, el pueblo pagará más cara la electricidad y seguirá recibiendo largos apagones. Por ejemplo, de diciembre del 2010 a la fecha la tarifa ha subido 33% y los apagones se empeoraron.

Porque el problema no es de tarifa, sino de incapacidad de las distribuidoras para facturar y cobrar la energía. Si nos llevamos de la pareja Gobierno-FMI, subiremos la tarifa a las nubes y seguiremos en tinieblas.

El Nacional

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