Pese a la descomunal inversión del gobierno de 700 millones de pesos para crear una corriente de opinión que lo favorezca, los escándalos de corrupción, crímenes y narcotráfico, salen a relucir.
Es innegable que estamos ante el gobierno más corrupto que haya tenido la historia de la República Dominicana.
Es innegable, de igual modo, que estamos ante el gobierno más permisivo ante el crimen y el delito. Nuestro país ocupa el tercer lugar en narcotráfico. No es casual que el Departamento de Estado de Estados Unidos haya hablado de una corrupción endémica, ni que la autoridad dedicada a combatir la corrupción haya sindicado a un funcionario de corrupto patológico, sin que esto provocara su cancelación.
Estados Unidos acaba de externar su preocupación por la corrupción en la Policía Nacional, donde se asesina a ciudadanos indefensos y se tortura, algo que todos los dominicanos sabemos y sufrimos en carne viva. Pero el Presidente asciende de rango y premia a los agentes que asesinaron a los implicados en el secuestro de un joven en la provincia María Trinidad Sánchez.
El gobierno va de escándalo en escándalo y de tumbe en tumbe. ¡La impunidad es total!
El español que construyó la torre Atiemar contó desde la varilla inicial, hasta la pintura final con el apoyo del presidente Fernández, que no sólo dio el primer picazo, sino que pronunció un discurso entusiasta. Ahora el dueño de la torre es investigado por un embarque de drogas.
Cabe preguntar, ¿qué hacía un coronel, asistente del jefe de la Policía por demás, haciendo de jefe de seguridad de una torre privada? ¿Es verdad que por lo menos 8 funcionarios compraron en el mismo lugar? ¿Por qué había armas de fuego en el edificio? ¿Dónde están esas armas? Surgen muchas preguntas, pero no responde ni el zar de la lucha anti drogas, quien parece muy ocupado en asuntos electorales.
La República Dominicana de hoy es peor que la Cuba de los 50, donde los capos del juego y del alcohol dirigían el país con el apoyo de los gobiernos. Pero una buena parte de los periodistas, no lo dicen, por miedo o por dinero, más por lo segundo que por lo primero. Lo mismo hacen muchos políticos de oposición: ¡Callan! Como dicen por ahí, el que calla otorga y el que otorga traiciona. Mucha razón tenía Hugo Tolentino cuando habló de narco gobierno. ¡Cuánta razón!

