Tal parece que República Dominicana salió indemne o sin afectación estratégica de consideración de la complicada Cumbre “Escudo de las Américas”, convocada el sábado por el presidente Donald Trump, en Miami, con la participación de doce jefes de Estado de América Latina y el Caribe.
De arrancada, esa reunión tuvo un matiz excluyente porque no fueron invitados otros seis presidentes, de economías relevantes en la region, incluidos los de México, Brasil, Colombia y Venezuela, aunque desde el principio se dijo que sería un encuentro con amigos ideológicos de Estados Unidos.
Las primeras informaciones sobre el resultado de ese evento apuntan a que se arribaron a acuerdos sobre la creación de una coalición militar anti cárteles de las Américas, con lo cual los países asistentes se comprometen a colaborar con Washington en la lucha contra el tráfico de drogas y lavado de dinero.
Hubo también el compromiso de fortalecer el intercambio de inteligencia para compartir informaciones sobre rutas del narcotráfico, fuentes de financiamiento y movimientos de redes colectivas, lo que encaja con nuevas corrientes de colaboración entre países en la persecución de crímenes y delitos.
El punto álgido de esa cumbre sería el acuerdo sobre “colaboración financiera y de seguridad entre países con visiones compartidas sobre defensa regional y la contención de amenazas externas”, lo que aumenta el riesgo de que las naciones participantes se involucren en conflictos geopolíticos que son promovidos por Estados Unidos.
Algunas naciones, hoy muy vinculadas a los intereses estratégicos estadounidenses, como Argentina, Ecuador y Chile confrontarían problemas para cumplir con el compromiso de reciclar sus relaciones comerciales y de inversión con la República Popular China.
El presidente Abinader acudió a esa importante cita en su condición de mandatario de una de las naciones de mayor perfil democrático del continente, un activo que no fue sorteado ni comprometido entre mansos ni cimarrones, aunque se admite la intensidad de la presión que ejerce el anfitrión.
Estados Unidos se erige como el principal socio económico de República Dominicana en inversión, turismo, remesas, exportaciones, importaciones, y transferencia tecnológica, por lo que para salir de debajo de esa patana, Abinader tuvo que gestionar una coyuntura muy difícil en esa cumbre donde hubo riesgos de que la cooperación hemisférica se confundiera con sumisión. El tiempo dirá.

