SCRANTON, Pensilvania. AP. El juicio de dos adolescentes blancos acusados de un crimen de intolerancia por matar a golpes a un inmigrante mexicano se enfocó el viernes en el presunto encubrimiento organizado por agentes policiales que tenían vínculos estrechos con los sospechosos.
La policía de Shenandoah, Pensilvania, amenazó a los testigos, buscó la destrucción de las evidencias y trató de atribuir el hecho a causas ajenas, de acuerdo con un testimonio que respaldaría los alegatos del gobierno en el sentido de que tres ex agentes obstruyeron una investigación federal sobre la agresión perpetrada en julio del 2008. Los agentes irían a juicio a comienzos del año próximo, acusados de sabotear las pruebas sobre la muerte de Luis Ramírez , mediante la alteración de evidencias y al mentirle al FBI.
Los fiscales en el juicio por el crimen de intolerancia han tratado de demostrar esta semana que Derrick Donchak, quien tiene ahora 20 años, y Brandon Piekarsky, quien ha cumplido 18, actuaron movidos por el odio que sentían hacia los hispanos, cuando participaron en el ataque a Ramírez, de 25 años, en el antiguo pueblo minero ubicado unos 130 kilómetros (80 millas) al noroeste de Filadelfia.
Piekarsky está acusado de propinar una patada fatal a la cabeza de Ramírez, quien ya había quedado inconsciente por un golpe que le dio otro adolescente, Colin Walsh.
El año pasado, ante un tribunal federal, Walsh se declaró inocente de violar los derechos civiles de Ramírez. El viernes, fue testigo de cargo contra sus otrora amigos.
