Opinión

Decepciones y alegrías

<P>Decepciones y alegrías</P>

Tomando como ejemplo las pautas del santo papa después de la Semana Mayor, me dispuse a cumplir la letra con los distintos parámetros que acostumbramos: reflexionar, visitar cristianamente a familiares y amigos, iglesias, funerarias, y analizar los documentales especiales de la Pasión de Jesucristo, actualizándome. 

Lamentando que, terminada dicha semana decidí escribir bajo este título, decepcionado con los fatales accidentes que dejan estas festividades, donde, a pesar de los avisos de los servicios de socorro dispuestos por el gobierno, hemos tenido que volver a ver reportes finales de 300 afectados, 29 muertos y 126 intoxicados. 

 Para colmo, escuchar el alto parecer de nuestras iglesias, incluyendo la nuestra, en las Siete Palabras que resultó decepcionante, con denuncias frustrantes, gritando en voz alta el expendio de preservativos a inocentes; destacando la impunidad imperante, la falta de solidaridad, el consumo de drogas, la falta de empleos, la corrupción, los miserables sueldos a nuestros policías y militares, teniendo que enfrentar los resultados de la última reforma donde la mayoría de los comerciantes les ponen a las medicinas y productos los precios que se les ocurre, la falta de honradez; y el superior gobierno impotente, que para colmo encontró las arcas vacías y las críticas crudas de las autoridades del Evangelio; es algo que frustra y lamentablemente quienes tienen el sartén en sus manos ni escuchan.

 ¡Dios mío, ilumínanos!  El presidente hace esfuerzos puros, para que logren enderezar el obscuro trayecto que recorremos.

 Por otro lado, es justo sonreír al reconocer los esfuerzos sinceros que hemos apreciado en muchos.

Eso sí, vemos la imprudente campaña para 2016, montada comenzando el nuevo gobierno; y no nos disponemos a enderezar los graves entuertos que nos ahogan. 

La concientización es muy lenta; aunque soy de los que creo que avanzamos, pero debemos avanzar más y soltar el circulante que mantiene al 80% del comercio semiparalizado. 

Coincido con mi amigo Ramón Núñez Ramírez en que faltan muchos por recibir ayuda y hay precarios avances, y la inequidad frustra la distribución de las oportunidades; a pesar de que el gobierno de Danilo Medina concita ilusión. Se hacen cosas novedosas, pero hay temores, y no puede ser, conscientes del cuidadoso extremo demostrado por el nuevo capitán después de 12 años.  

Hay que dejar las zancadillas y el celo en los partidos; porque, de lo contrario, no ganamos nada con tantos esfuerzos, recursos y vidas invertidas para los cambios.  Todo esto resulta indispensable si queremos lograr la democracia que necesita y merece nuestro amado pueblo

Hay razones para sonreír. Felicitamos a las autoridades de socorro y al gobierno, iniciando el reinado del nuevo proyecto de seguridad, que tiende a parar en seco la delincuencia y la inseguridad que nos ahoga.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación