Opinión

Decir que no

Decir que no

Mario Benedetti, “poeta cotidiano y profundo”, como dice una de sus últimas biografías, en su poema “Hombre preso que mira a su hijo”,  entre otras cosas, dice: “Uno no siempre hace lo que quiere, uno no siempre puede, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere”.   A lo largo de la historia muchos han padecido torturas por mantener la firmeza de sus ideales. Millones  han muerto diciendo no a la barbarie,  a las desigualdades, a la represión. Decir que sí en contra de uno mismo, de lo que uno piensa y cree, es vergonzoso, indigno.  Para los muchachos del 14 de Junio, era más cómodo arrodillarse ante el tirano, pero ellos prefirieron decirle no. Francis Caamaño les dijo no a las tropas imperialistas. Una buena parte del pueblo le dijo no al golpe de Estado contra Juan Bosch en 1963. La juventud que enfrentó los 12 años de dictadura balaguerista, dijo no.  Decir que no, es un derecho fundamental al que acuden los que tienen valores,  los que no se rinden, los que no se corrompen, los que no se dejan sobornar, los que no trafican con sus principios. Hay otros, en cambio, que traicionan a su pueblo y se traicionan. ¡Canallas! ¡Cobardes!

 El gobierno del presidente Leonel Fernández, siguiendo los valores de su maestro y guía, el doctor Joaquín Balaguer, ha hecho de la corrupción un modelo, una cultura, como forma de perpetrarse en el poder.  Ha comprado dirigentes, partidos, sacerdotes, abogados, médicos, medios de comunicación, periodistas y sindicalistas. Ha estimulado el transfuguismo, la traición y el engaño. Ha hecho de la simulación y la mentira un modo de gobernar. Sólo en propaganda,  periodistas y medios, invierte 700 millones al año. Criminal, tomando en cuenta las necesidades de este pueblo.  Tantos “comunicadores” vendiendo elogios. Diciendo sí a los millones del gobierno para mentir, cuando tienen el deber de decir no.  El  poeta uruguayo, también escribió “Decir que no” que quiero compartir con ustedes. “Ya lo sabemos/ es difícil decir que no/ decir no quiero/ ver que el dinero forma un cerco/ alrededor de tu esperanza/ sentir que otros/ los peores/ entran a saco por tu sueño/ ya lo sabemos/ es difícil decir que no/ decir no quiero/ no obstante/ cómo desalienta verte bajar tu esperanza/ saberte lejos de ti mismo/ oírte/ primero despacito/ decir que sí/decir sí quiero/ y ver que un día/ pobre diablo/ ya para siempre pordiosero/ poquito a poco/ abres la mano/ y nunca más puedes cerrarla”.

El Nacional

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