El momento no era el más apropiado para el alza en la tarifa del agua. De ahí que resulte tan prudente la decisión del director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado (CAASD) de revocar el aumento de 132 pesos por el suministro del líquido, aunque el ramalazo solo afectara a los clientes de clase alta. Que son los que más pesados cargan.
La precariedad en el servicio y la mala calidad del agua convierten en un abuso cualquier incremento en la tarifa, sin importar que esté incluso por debajo del costo.
Alejandro Montás, que en realidad se ha dedicado a resolver los problemas con el servicio, hizo bien no sólo en revocar el aumento que había dispuesto la firma AAA Dominicana, que se encarga de las cobranzas, sino en resarcir a los afectados. Con corregir las fallas técnicas y algunas otras medidas la CAASD puede reducir sus costos financieros, sin necesidad de castigar con alzas a los consumidores. La coyuntura, por demás, resulta la más inoportuna para el aumento.
