Opinión

Defensor y guardián

Defensor y guardián

Todavía humeante, con el olor a pólvora de la última refriega contra el invasor, una herida y humillada Ciudad Primada vio nacer un día como hoy, hace 51 años, al periódico El Nacional, que emergió como resabio de un pueblo negado a doblegarse ante nueva forma de tiranía y opresión.

Desde su primera edición, la tarde del 11 de septiembre de 1966, con la bota extranjera todavía sobre la garganta de la patria y sin restañar las heridas del atentado terrorista contra la revista ¡Ahora!, este periódico ha tenido la misión de ser defensor y guardián de las libertades públicas.

Por más de medio siglo, El Nacional ha sido refugio de los perseguidos, agredidos, excluidos por razones políticas, sociales o económicas, cuyas denuncias o reclamos han tenido siempre total y absoluta cabida en las páginas de este vespertino.

En el acompañamiento al pueblo dominicano en su indeclinable afán por consolidar la democracia, El Nacional ha desempeñado los roles de soldado y de mártir, como lo demuestran el asesinato de su columnista Orlando Martinez y la golpiza propinada a su redactor, Antonio Espinal.

Durante años aciagos, las familias de desaparecidos, asesinados, encarcelados, deportados o perseguidos encontraron siempre en este diario un firme abnegado cirineo que los acompañó en su viacrucis de reclamo de justicia no siempre alcanzada.

Los portones de El Nacional han estado siempre abiertos a todas las ideologías, sin ningún tipo de restricciones, que no sean las que señalan la ley, por lo que sus páginas editoriales reflejan el crisol de diversidad de pensamiento que caracteriza a la sociedad dominicana.

La incansable búsqueda de la verdad se erige como un activo irrenunciable que este diario exhibe con gran orgullo, porque ha sido un compromiso heredado por más de dos generaciones de periodistas, que lo han convertido en un bien de familia.

Al arribar hoy a los 51 años de su fundación, El Nacional reitera su indeclinable vocación de defender y promover la democracia, libertades públicas, la pluralidad política y de ser por siempre la voz de todos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación