Opinión

Delicada misión

Delicada misión

El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) sesionará hoy para definir la forma en que se escogerán los jueces de cuatro posiciones que próximamente quedarán vacantes en el Tribunal Constitucional, así como la evaluación de desempeño de once magistrados de la Suprema Corte de Justicia que serían ratificados o reemplazados.

Por la propia salud de la democracia y del orden institucional resulta absolutamente indispensable que ese órgano constitucional garantice un proceso diáfano, transparente, imparcial en todo el trayecto de convocatoria, evaluación y selección de los magistrados que integrarán esas altas cortes.

El presidente Danilo Medina, quien preside el CNM, debería ser el más interesado en salvaguardar la debida probidad procesal y cumplimiento estricto de la ley en lo referido al nombramiento o ratificación de los magistrados del TC y de la Suprema Corte, porque su propio liderazgo, de alguna manera será también objeto de escrutinio.

Ese Consejo Nacional de la Magistratura está compelido también a ponderar sugerencias o propuestas de instituciones o personalidades de la sociedad civil o de la clase política en torno a la evaluación y selección de esos magistrados, en un proceso sobre el cual toda la sociedad tiene que desempeñar el rol de veedor.

Se resalta como pertinente la sugerencia del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) para que los jueces sean evaluados con base en los informes de desempeño que se presentan acorde a la ley de carrera judicial, que se sostienen en aspectos éticos, técnicos y personales.

También se propone que el CNM someta a entrevistas públicas a todos los aspirantes a ocupar asientos en el Tribunal Constitucional y la Suprema Corte de Justicia, lo que permitiría que la sociedad también pueda evaluar a esos profesionales del derecho.

Es claro que el elemento político será predominante a lo largo de todo el proceso de escogencia de los magistrados del TC y SCJ, pero Gobierno y oposición deberían comprometerse a que los debidos parámetros jurídicos, éticos y morales, de transparencia y probidad no sucumban ante el ventajismo partidario u oportunismo corporativo.

La independencia del Poder Judicial, la fortaleza y consistencia de la institucionalidad quedan en manos de los integrantes del Consejo Nacional de la Magistratura, a quienes la historia juzgará conforme al criterio de si cumplieron cabalmente con sus deberes o si se convirtieron en sepultureros de la democracia.

El Nacional

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