El abandono del cementerio de Villa Mella dificulta que personas con parientes sepultados allí visiten sus tumbas.
Hay mucha basura, materias fecales y un desorden que aleja a la gente de las tumbas de sus parientes, pues tienen que andar por encima de ellas; también se observan varillas que sobresalen de las tumbas.
La gente se siente insegura porque se topa con individuos que amanecen en el lugar.
Los residentes en las proximidades se quejan de que temen por sus vidas ya que en oportunidades cuando se sepultan delincuentes sus amigos hacen desorden y disparos al aire cuando termina el entierro. Ni el Ayuntamiento ni la Policía hacen caso.
