¿Fue Bartolo el conejo de un experimento?
Bartolo Colón podría estar a punto de retirarse a su finca de Altamira
a disfrutar de su fortuna material después de una carrera de Grandes Ligas en la que obtuvo 240 victorias y ganó $115 millones de dólares americanos.
Los médicos dominicanos que afirman haber contribuido a prolongar su vida beisbolera por unos años más mediante un alegado procedimiento de células madres, parece que también tienen planes de retiro. Solo así puede uno interpretar el objetivo de una demanda por $4 millones de dólares -casi $200 millones de pesos- que planean interponer en contra del lanzador cuya carrera revivió en 2010.
Un médico norteamericano de nombre Joseph Purita con base en Boca Ratón, Florida afirmó en el año 2011 haber encabezado un equipo médico que llevó a cabo un procedimiento de aplicación de células madres a Colón que duró 45 minutos.
Esa operación tuvo lugar en una clínica ubicada en Santiago y de acuerdo con las declaraciones
del Dr. Purita, él viajó a la República Dominicana y realizó la operación extrayendo grasa y células madres de la médula de Colón para luego inyectarlas en el codo y el hombro del lanzador.
En una noticia publicada el 11 de mayo de 2011 por The New York Times bajo la firma del periodista Serge F. Kovaleski, el Dr. Purita es citado afirmando que llevó a cabo el procedimiento de forma gratuita a instancias de una compañía tecnológica con sede en Massachusetts llamada Harvest Technologies Corporation.
El Dr. Purita, graduado
de la Universidad de Georgetown, afirmó entonces que dicha compañía le informó que un médico dominicano, el Dr. Leonel Liriano, estaba buscando tratar a Colón.
El cirujano dice que acordó con su colega
Liriano realizar la operación en la Clínica Unión Médica, en la que según este último participaron un cardiólogo, un anestesiólogo, un cirujano general y un cirujano ortopedista.
Mientras el Dr. Purita fue algo renuente en tomar crédito pleno por la recuperación de Colón, su contraparte dominicana la atribuyó al tratamiento, calificó como “un milagro” la velocidad alcanzada por Colón, y trató de persuadir a Pedro Martínez para que se sometiera al mismo para hacer un regreso.
El galeno estadounidense que ahora tiene 68 años dijo que ellos le dieron a Colón los medios y éste con su deseo, foco, instinto de matar y trabajo duro
regresó al juego “algo que las células madres no pueden arreglar”.
¿Fue entonces Colón el conejillo de indias objeto de un experimento? Solo así se justifica que el Dr. Purita aceptara gratuitamente liderar un equipo encabezado por el Dr. Liriano, o enseñara a éste cómo preparar el coctel que le aplicaron al codo y el hombro de Bartolo.
Si por el contrario fue un convenio oneroso y se presenta un escrito, hasta el diseñador Leonel Lirio debe cobrar, por si acaso.

