Deportes

Deportes Profundo

Deportes Profundo

Boxeo y la Lucha son Primos
Primo Carnera, quien en una entrevista de prensa confesara que nunca vio 500 dólares juntos durante su etapa como boxeador, se hizo tan popular y millonario en el espectáculo de la lucha libre que hasta lo catapultó al cine.

Aupado por la mafia italiana orgullosa de su imponente compatriota, Carnera llegó a ser campeón mundial de los pesados del boxeo tras noquear a Jack Sharkey en 1933 y realizó dos defensas antes de perder el cetro un año después en un célebre combate con Max Baer, en el que visitó la lona 11 veces.

Carnera fue un gigantesco boxeador que en su época de relativo esplendor llevó la báscula hasta 275 libras en un cuerpo de 6 pies y 7 pulgadas. Un verdadero mastodonte del ring como lo describió Buck Canel al recrear su pelea con Ray Impelletiere, del mismo peso y estatura, el 15 de marzo de 1935 en el viejo Garden de New York.

Joe Louis, quien noqueó a Carnera en 6 asaltos en el Yankee Stadium en junio de 1935, siguió los pasos de su rival y también abrazó la lucha libre, aunque no con el mismo éxito, cuando perdió su fortuna boxística a manos del fisco. Tony Galento, a quien Louis noqueó en 4 asaltos en 1939, también terminó como luchador. Y Jack Dempsey, ese mismo Asesino de Manassas, fue referí de lucha.

De manera que, como vemos, el boxeo y la lucha libre han sido desde hace mucho una especie de “primos hermanos”.

La lucha libre es un espectáculo en el que se desarrolla una batalla entre el bien y el mal
y donde a la postre sale triunfante el bueno sobre el villano. Jesse “El Cuerpo” Ventura, un retirado luchador, llegó a ser el trigésimo tercer gobernador del Estado de Minnesota.

Recuerdo mi época de adolescente vacacionista en Nueva York lo mucho que disfrutaba con mis primos viendo triunfar a la combinación de los luchadores Antonino Rocca y Bruno Sammartino ante miles de fanáticos en el viejo Madison Square Garden y cuyos combates merecían amplias columnas en “La Dama Gris” de la prensa local como se conoce a The New York Times.

En tiempos más recientes he visto saltar a la fama a Rick Flair, Hulk Hogan y Andre TheGiant, conociendo de antemano el resultado de sus actuaciones, de la misma forma en que los dominicanos –incluido nada menos que el Dr. José Francisco Peña Gómez- seguían los combates entre el ídolo Jack Veneno y “la gallina” Relámpago Hernández.

La popularidad de Jack Veneno fue un hecho incuestionable. Fue en su tiempo un ídolo de grandes y chicos y recuerdo el precio especial que tenían las boletas de sus veladas para el caso de los militares.

No es una casualidad que su vida y fama merezcan la notabilidad de una película, ya que eso es algo que se ganó con su probado histrionismo, innegable carisma y un incesante mercadeo dirigido por otro viejo pancracista del patio apodado “El Vampiro Cao”.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación