Barranquilla y el porvenir
Los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, como primera fase del ciclo olímpico para los países enclavados en esta región del mundo, entre ellos la República Dominicana, sirven al mismo tiempo como filtro y laboratorio de prueba de individuos y equipos.
Esa prueba multideportiva permite conocer dónde estamos y hasta dónde podemos llegar en las distintas instancias internacionales, al tiempo que nos ofrece la oportunidad de competir, analizar y proyectar.
La edición del evento cuatrienal que acaba de concluir en Barranquilla, Colombia, ha brindado
a nuestro país la ocasión de pasar los exámenes con altas calificaciones que alcanzan el nivel histórico tanto en el aspecto cualitativo como cuantitativo.
Lo de la calidad tiene que ver con las inéditas 25 medallas de oro y lo de la cantidad se refleja en las 107 presencias en el podio de vencedores con las 34 preseas de plata y las 53 de bronce.
El deporte dominicano ha entrado en un proceso de evolución al incorporar una parte importante del sector privado para trabajar conjuntamente con el sector oficial, representado por el Ministerio de Deportes y una ONG como el Comité Olímpico Dominicano, con su estructura de federaciones nacionales.
La organización Creando Sueños Olímpicos (CRESO) junto a MIDEREC y el COD se han constituido en un trípode para impulsar nuestro deporte mediante un trabajo sistemático que ha ofrecido oportunidades de progreso a nuestros atletas mediante la participación permanente en certámenes de importancia para su experiencia y fogueo.
El presidente de CRESO, Felipe Vicini, ha escrito en las redes sociales que el plan de ese programa es subir la barra a un nivel cada vez más alto haciendo un uso racional de los recursos, mientras el actual ministro de Deportes, Danilo Díaz y el presidente del COD, Luis Mejía Oviedo, trabajan hombro con hombro, en una armoniosa relación tan fructífera como necesaria.
El escenario es promisorio por la vocación de progreso que muestran esas entidades, pero es indudable que para dar el salto al que aspira la comunidad deportiva se necesita una labor desde las mismas raíces, partiendo con el deporte escolar organizado a plenitud y debidamente coronado en el nivel militar y universitario.
Los resultados, si se trabaja desde el nivel primario, no se verán de la noche a la mañana quemando etapas, sino probablemente en dos ciclos olímpicos y con pasos sostenidos. Lo importante es que hay
el deseo y la vocación.
Ya lo dijo el sabio Albert Einstein: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: La voluntad”.

