La desigualdad social, la exclusión, el hambre, la malnutrición, el déficit de bienestar colectivo, desempleo, mortalidad infantil, la lucha contra la pobreza y la disminución de la desnutrición infantil, son parte del discurso político que en su momento se emplea para lograr escalar posiciones.
El desayuno escolar, según el discurso oficial, persigue, entre otros motivos, lograr un equilibrio nutricional para un adecuado crecimiento y desarrollo de la población infantil y sobre todo dar seguridad alimentaria a la clase desposeída.
El dolor de cabeza que representa el desayuno escolar de hoy en la Republica Dominicana, se extiende a todas las familias, hogares, escuelas, profesores, estudiantes, a la prensa y hasta a los políticos de oposición que podrían verse en el mismo espejo en el futuro.
Irregulares administrativas, manos criminales, boicot en la distribución, leche que intoxica, resistencia a la lactosa, son parte de los malos términos utilizados para justificar la debilidad gerencial y de criterio profesional y especializado que le ha faltado a la aplicación del desayuno escolar.
Es indudable que la noticia de la suspensión del desayuno escolar -que recorre los titulares de la prensa y por Internet en el mundo-, provocó intranquilidad en todas aquellas familias empobrecidas de nuestro país que recibían este soporte, y no deja de constituir una escandalosa indelicadeza en el manejo de tan importante contribución nutricional.
Da la impresión universal que frente a los múltiples intereses financieros que participan del manjar que representa la distribución del desayuno escolar, a nuestras autoridades el control del mismo se les ha escapado de las manos, y, como un aporte a la salud de las familias beneficiadas a propósito de la suspensión- me permito sugerir lo siguiente: iniciar el desayuno escolar como si fuera la primera vez, con un plan piloto por provincias, integrando a las autoridades educativas – locales y regionales- en cada una, así como a los distribuidores de alimentos, procurando tres o cuatro provincias por mes, pero teniendo en cuenta, que el fallo de las características nutricionales de los productos suministrados y el déficit gerencial que se detecte, deben penalizarse a la vista de todos, en el Monumento a las Banderas.

