Vivir de la recolección de productos desechables (cartones, botellas, plásticos, hierros, etc.) convierte a un hombre en nómada, ya que por no tener un territorio fijo para trabajar se desplaza con frecuencia de un lugar a otro, en donde hasta puede pernoctar. Este hábito es un estilo de vida, y una forma de subsistencia. En verano su ventaja es significativa, ya que cualquier área verde o elevado servirá de recreación o cobijo.
