Opinión

Desde el Club de los Pendejos

<P>Desde el Club de los Pendejos</P>

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Los que te quieren bien comprenderán, aunque tu madre no se explica aún cómo hiciste para tener éxito “en los negocios”, porque siempre fuiste mala en matemáticas y por aquello de que tu formación académica tuvo el infortunio de los contratiempos familiares y que, por otro lado, nunca te importó finalizarlos, porque lo tuyo nunca fue lo que diera brega o inquiriera mayores sacrificios que estar horas compartiendo con amigas y mirándote al espejo en el salón de belleza más exclusivo.

No quiero preocuparte y mucho menos importunarte Sobe, con esta carta que de seguro no leerás hasta que llegue a puerto seguro el yate con el que paseas en aguas dizque venezolanas, (a propósito, en Margarita hay un balneario que, me dicen, parece un lugar  de otro mundo), pero quiero pedirte que estés  bien  pendiente de que cuentas con mi reconocimiento eterno.

¡Te la comiste Bombón! Nos quedamos aquí sólo los pendejos, los “come-fritos” y “yaniqueque”, los que somos locos con el “concón mojao con habichuelas y salsa e carne”; mientras tú sonríes a la foto frente a un nutritivo T-bone Steak, y le das la gracias a la Divina Providencia por haber nacido en un país con motor fuera de borda.

Espero te cuides bien y que no regreses nunca, negrita linda, a menos que decidas cumplir con la promesa de venir a buscarme.

Tuyo,

Adry

El Nacional

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