La quiebra de las zonas francas de Santiago, que provocó la pérdida miles de empleos incidió en el deterioro del clima de negocios en la provincia y al mismo tiempo se convirtió en un factor de estímulo al aumento de la violencia, estimaron directivos del Voluntariado para la Seguridad de Santiago (Voses).
Consideraron que la actividad económica no tiene encima como factor negativo sólo ese problema, sino otros relacionados con la estructura de costos, el entorno legal y la falta de visión que incidieron negativamente en las zonas francas y por ende en toda la economía local.
Al respecto citaron que las zonas francas sólo en el pago de salarios movían unos seis millones de dólares a la semana, lo que era algo más de 150 millones de pesos a la tasa de cambio de la época.
Opinaron que aún cuando el aumento de la violencia en la ciudad fue en aumento junto a la crisis, la violencia afecta por igual a casi todas las grandes ciudades y a la actividad económica, no sólo por su incidencia en la seguridad ciudadana y de las empresas, sino afectando los costos de producción.
Esto último, porque cada día más las empresas deben invertir mayores cantidades de recursos para garantizar su seguridad
Por ello apoyan la propuesta realizada en el Plan Estratégico de la Ciudad de Santiago que tiene entre sus principales objetivos la recuperación del nivel de empleos que había previo a la crisis y la generación de otros adicionales que permitan absorber la mano de obra que se incorpora a la actividad productiva.
Los directivos del Voluntariado consideraron que la economía de Santiago está en un proceso de recuperación, que incluye las propias zonas francas donde se están instalando empresas que n o son del ramo textil.
El planteamiento fue hecho por los licenciados Marcos Cabral, presidente; Juan Carlos Ortiz, secretario general y Massiel Reyes, directora ejecutiva del Voluntariado, al participar ayer como invitados al almuerzo semanal de los medios de comunicación del Grupo Corripio.
Cabral, al intervenir en la actividad, opinó que Santiago no se puede considerar ni es la ciudad más violenta del país.
Indicó que el aumento de las muertes violentas, que en el 2010 fueron 221 en comparación a 216 en el 2009, está relativamente estable, sin el incremento que tuvo en años anteriores, pero la aspiración de la entidad es que se reduzca en forma considerable hasta volver a los niveles que tenía hace algunos años, es que se consideraban hechos aislados.
El Voluntariado es una entidad que se ha dedicado a llevar estadísticas de los hechos de violencia en Santiago, particularmente los que involucraron la pérdida de vidas, desde el año 2005 y su accionar ha incidido para que las autoridades adopten medidas preventivas.
Por ejemplo, Ortiz citó que cuando los estudios de la entidad detectaban un incremento de la violencia en determinado sector, lo comunicaban a las autoridades en demanda del incremento de su presencia allí.
Sin embargo, indicaron que la Policía Nacional se movía en Santiago con unos niveles de precariedad que se constituían en el Priscila obstáculo para el cumplimiento de sus deberes.
Estimó que luego de la implementación de programa de seguridad ciudadana y de Barrio Seguro, la Policía de Santiago recibió nuevos equipos, pero aún no alcanzan para cubrir todas las necesidades. Hay unos mil 500 policías en la ciudad, pero falta que esa cantidad se multiplique por dos o tres, según indicaron.
Ortiz dijo que la precariedad de la Policía de Santiago era tal que apenas disponían, al inicio del Plan de Seguridad Ciudadana de ocho vehículos y unas 20 motocicletas.
El voluntariado, como una de sus actividades, remodeló varios destacamentos, a los cuales dotó incluso de sanitarios, además de camas para los agentes.
Plan estratégico Santiago
El Voluntariado estima que la generación de empleos dignos consignada en el Plan Estratégico de Desarrollo de Santiago, es una de las principales alternativas para enfrentar la ola de violencia, junto a otras medidas, como la educación y la participación de la comunidad.

