El bajo índice de desempeño ambiental registrado por Haití, conforme al último estudio realizado por las universidades norteamericanas de Yale y Columbia, en colaboración con el Fondo Económico Mundial, muestran que ese país tiene todas las características de un desierto.
En efecto, la investigación en cuestión, refleja que Haití ocupa el lugar 174 en el índice de indicadores en temas de salud ambiental y vitalidad de los ecosistemas de un total de 180 países, mientras la República Dominicana alcanza el puesto 46, con un puntaje 64.7 en la escala de desempeño ambiental, estadísticas que evidencian una gran diferencia entre las dos naciones que ocupan la isla.
En las investigaciones, se hace hincapié en la salud ambiental, evaluándose la calidad del agua, del aire, exposición a tóxicos y la cantidad de materiales pesados en el ambiente, mientras en la vitalidad de los ecosistemas se analizan temas como la biodiversidad, recursos acuíferos, impacto en la agricultura, protección de las especies y emisiones de dióxido de carbono.
Al existir en Haití un Estado fallido, autoridades de allí no se preocupan en lo más mínimo por la suerte de ese país, donde reina el caos y la anarquía y sus gobernantes dejan los problemas de sus habitantes a la República Dominica, que le ofrece asistencia en Salud y en educación, y para colmo, los haitianos ilegales viven de las talas de árboles para convertirlos en leña para cocinar en algunos casos, y en otros, extraen sustancias de los mismos para elaborar fragancias que son exportadas.
Mientras el gobierno dominicano y decenas de instituciones privadas desarrollan programas de reforestación, con inversiones millonarias, los haitianos son depredadores impenitentes, pues nuestro territorio está desprotegido por la ausencia de una vigilancia efectiva.
Expertos forestales han advertido que la desertificación de Haití, afecta gravemente al país, pues la producción de alimentos depende de que se mantenga la biodiversidad.
Y están grave la situación del vecino país, que un estudio realizado por la universidad de Temple indica que Haití se está quedando sin bosques con una cobertura exigua de apenas 0.32 por ciento de sus bosques primarios, porcentaje que hace inviable la supervivencia de muchas de las especies que eran endémicas.

