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Minutos que pueden matar: Caos vial pone en riesgo a pacientes que llegan al hospital Vinicio Calventi

Minutos que pueden matar: Caos vial pone en riesgo a pacientes que llegan al hospital Vinicio Calventi

El caos vial frente al hospital Vinicio Calventi./Foto José Pimentel

Los Alcarrizos. — A cualquier hora del día, llegar al área de Emergencias del Hospital Vinicio Calventi se convierte en una carrera contra el tiempo. No por la gravedad del paciente, sino por el caos vehicular que bloquea el paso a las ambulancias del Sistema 9-1-1, mientras conductores y motoristas violan de forma sistemática la Ley de Tránsito sin importar las consecuencias.

Entre la carretera de Hato Nuevo y la avenida Napoleón Bonaparte, justo en la entrada del hospital, el desorden es permanente. Autobuses del transporte público se detienen donde no deben, motoristas zigzaguean entre los vehículos y choferes privados ignoran las señales. En medio del caos, una agente de la DIGESETT intenta, sin éxito, abrir espacio para que pasen las ambulancias con sirenas encendidas.

Trasladar a un paciente hasta el Hospital Vinicio Calventi se ha convertido en una verdadera carrera contra el tiempo.
/Foto: José Pimentel
Trasladar a un paciente hasta el Hospital Vinicio Calventi se ha convertido en una verdadera carrera contra el tiempo. /Foto: José Pimentel

“Uno pita, prende las luces, y aun así no se mueven”, comenta un paramédico del 9-1-1 que ha vivido la angustia de ver cómo los minutos se consumen mientras un paciente lucha por su vida dentro de la unidad.

Personal médico y administrativo del Vinicio Calventi coincide en que los tapones se han convertido en parte de la rutina. “A diario llegamos tarde porque es imposible entrar. Eso afecta el servicio, pero sobre todo pone en peligro a los pacientes”, explica una enfermera del área de emergencias.

Ambulancias atrapadas en tapones frente al hospital Vinicio Calventi

La preocupación también es de los familiares. “Ver la ambulancia parada ahí, sin poder pasar, es desesperante. Uno siente que el tiempo se detiene, y el enfermo no puede esperar”, dice una mujer que acompañaba a un pariente con un cuadro respiratorio grave.

Choferes de la zona admiten que el problema no se resuelve con un solo agente de tránsito. “Aquí hace falta presencia permanente. Esto no es un tapón cualquiera, es la entrada de un hospital”, afirma un conductor de ruta urbana.

Mientras tanto, la escena se repite cada día: ambulancias tocando sirenas, pacientes esperando, y un tránsito sin control que convierte el acceso a un centro de salud en una prueba de resistencia. En Los Alcarrizos, el desorden vial no solo atrasa… también puede matar.