Opinión

Desprotección de la niñez dominicana

Desprotección de la niñez dominicana

El país se ha visto de frente con una serie de casos de abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes de parte de clérigos católicos y también de pastores de otras iglesias cristianas, una situación nueva para toda la sociedad dominicana, de la que tenemos aprender y crecer.

La primera reflexión debe llevarnos necesariamente a identificar la gran indefensión de la niñez dominicana y su vulnerabilidad frente a depredadores sexuales, especialmente, cuando se trata de personas consagradas. La credibilidad en las religiones, su práctica ritualista y la abrumadora dependencia socio cultural, se establece como influencia negativa que expone, sobre todo, a las mujeres, a niños y niñas, al peligro de abuso de poder y confianza, como base de los crímenes sexuales cometidos por los consagrados.

Esta contingencia permanente, es agravada en la niñez dominicana pobre, a merced de una dependencia de favores bajo riesgo de ser víctimas sexuales fáciles en un escenario con mecanismos débiles en la estructura legal y cultural, incapaces de dar contención a estos peligros.
En estas condiciones, las propias instituciones religiosas se permiten manipular los procesos, adjudicando culpas a las mismas víctimas menores, empezando por sembrar la duda en sus testimonios, terminando por encubrir a los consagrados por años, silenciando a familias enteras y obligándolas a retractarse, como ha sucedido últimamente en el caso de Juncalito. Cuando en realidad, debiera estar al menos, pagando las necesidades costosas que tienen estas víctimas directas y colaterales en el desarrollo del proceso.

Más aún, las dimensiones del crimen sexual clerical de Juncalito, amplía el riesgo y la perspectiva de ser una ramificación de las redes internacionales de pederastía, ante el descubrimiento de más de ochenta y siete mil fotos tomadas por el cura polaco, acusado depredador sexual que mantuvo durante ocho años una población importante de menores, para su disfrute, explotación y producción de materiales pornográficos.
Una reflexión más que nos toca a la sociedad dominicana refiere a como vamos a proteger y resarcir a ese importante número de niños abusados, que sin dudas, irán sumándose a los 15 detectados en el transcurrir de los días. Empezando por la prensa que tiene que aprender en nuestro país a respetar los procesos en la justicia: las fotos reveladas en programas y noticiosos, conturbaron a la comunidad de Juncalito innecesariamente, lo que puede peligrar el desarrollo de la investigación y resultar en la impunidad.

por: Susi Pola

El Nacional

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