POR RUDDY GERMAN PEREZ
r.germán@elnacional.com.do
Miguel Angel Encarnación, el adolescente de 13 años muerto a balazos hace dos días en el ensanche Capotillo, limpiaba zapatos todos los días en la lujosa torre Acrópolis Center, en el Distrito, para ayudar a su madre y tres hermanos mayores que él.
El jovencito, a quien apodaban Félix Sánchez, muerto de dos balazos por la espalda, había ganado una medalla de bronce hace 20 días, al lograr el tercer lugar en una competencia de skateboard.
Era hijo de Josefina Encarnación, una sanjuanera madre de otros tres varones a los que ha criado haciendo cualquier chiripa en una vivienda a la que se llega recorriendo un laberinto entre apiñadas viviendas detrás de la iglesia Paz y Bien.
Una vecina relató que Miguel Angel salía todas las mañanas con su caja de limpiabotas hacia Acrópolis Center, donde se había ganado el afecto de decenas de personas a las que lustraba sus zapatos.
El adolescente no había tenido tiempo de estudiar por lo que apenas cursaba el segundo de primaria en una escuela cercana, próxima al liceo Capotillo.
Miguel Angel fue sepultado a las 10:00 de la mañana de hoy en una tumba de tierra en el cementerio Cristo Salvador, en la carretera Mella, sólo con la presencia de su madre, sus hermanos y unos cuantos vecinos.
Ayer el fiscal del Distrito Nacional, doctor Alejandro Moscoso Segarra, visitó la vivienda de la madre de Miguel Angel y prometió que las investigaciones serán llevadas hasta las últimas consecuencias.
Igual dijo Radhamés Jiménez Peña, procurador general de la República, quien advirtió que serán castigados los responsables de la muerte del limpiabotas, no importa que sea civil o policía.
Miguel Angel murió el jueves cuando moradores del sector protestaban por los apagones de 18 y 20 horas.
Los efectivos de la Policía, comandados por un mayor de nombre Lorenzo, salieron a a imponer el orden, pero dos personas fueron muertas a tiros.
Además de Miguel Angel fue muerto el herrero Carlos Francisco Peguero Lazala, de 29 años, cuyos familiares trasladaron su cadáver a una vivienda de Sabana Perdida donde lo velaron hasta su entierro.
Hoy los moradores del ensanche Capotillo permanecen en calma, esperando que una comisión encabezada por el general Luis José Domínguez rinda un informe señalando los responsables de las dos muertes.
No estaban protestas
Moradores del ensanche Capotillo niegan que el limpiabotas de 13 años y el herrero de 29 participaran en las protestas en las que fueron muertos a tiros.
Acusan a un mayor conocido como Lorenzo de comandar a los agentes que dispararon contra distintas personas para contener las manifestaciones de protestas por los apagones. En Capotillo los apagones son de 18 y 20 horas causando irritación en la gente.

