Nacido en las pródigas tierra de La Romana, donde el vesperal se oculta majestuoso, hijo distinguido de los apreciables progenitores Julia Parmenia Aquino Ortiz y Celso Devers Marius.
Inició sus estudios en la escuela de Cristo Rey, barrio Savica, con muchos sueños: Aunque su adolescencia no fue fácil, su bisabuela fallecida Julia Padua, lo encauza con ejemplos y buenos principios, criando a nietos y biznietos. A ella la define como su baluarte y imperecedero, y se la llevó a residir a Estados Unidos, donde fallece cuando le ofrecía un mejor modo de vida.
Allí en Estados Unidos hizo cursos sobre bienes raíces y trabajó. Vino al país a ejercer su profesión de economista, fundando la compañía Acrópolis, y ya antes laboraba en el Central Romana como sereno, y ayudaba a su abuela fregando, barriendo, a veces cocinando y también practicaba béisbol en la Liga Andrés, estadio Las Cenizas.
Rompiendo barreras en acciones palpables, esfuerzos, lágrimas, sufrimientos y sacrificios, escala peldaños; pues desde la cama salta y continúa trabajando, luchando y con el tictac de sus faenas como norte, es hoy el destacado empresario y amigo entrañable Celso Devers Aquino, cariñosamente Cuqui, quien puede referir a Sir Wanter Raleig al decir: Cuando he de hacer algo, lo hago. Ahí está el secreto.
Los sentimientos de amistad suelen abrir las ventanas del espíritu, pues ella es fundamental en la sociedad, cuyo desarrollo y estabilidad debemos fomentar, impregnado en esa amistad sincera, rindo hoy tributo de admiración y gratitud al destacado ciudadano Cuqui, por la firmeza y solidaridad, rasgos humanitarios que siempre ha enarbolado a través de su existencia.
Como la verdad es alma de la historia, expreso que, desde que nos conocimos hace 18 años, nació una empatía fluida en la sinceridad de aquellas que se fortalecen con el tiempo y el espacio.
De trato fino, recia personalidad, afable, gentil, pero veraz, amigo de los amigos, sabe aquilatar situaciones que suelen presentarse en el ritual de los hombres.
Cuqui Devers Aquino, es un romanense preocupado por su pueblo, quien ha realizado y realiza acciones positivas, en bien de instituciones, niños desposeídos, ancianos, estudiantes, amas de casa y campesinos y personas diversas. Tiene la magia de ser un conciliador que comprende la sociología, participando con éxito en complejas vertientes, buscando siempre fórmulas a tono con las frases del inmenso Mathama Gandhi: no hay camino para la paz, la paz es el camino. Es un pacificador firme en sus convicciones. Pensamos que la prueba mas definida de un hombre es su abnegación. Cruzando veredas y caminos áridos, este romanense puede rememorar las frases de Napoleón Bonaparte: La victoria es del más perseverante.
Ya, en el último tercio de mi vida, digo que Cuqui es un amigo excepcional, y también le envío, a New York, salutaciones y agradecimientos, cual efusivos manantiales, a Julio Alcántara y Ramón Rincón y en ellos a los demás, y a todos mis queridísimos hermanos Ana Lucía, Maía Teresa (Teté), Sonia, Siria, sobrinos, primos y demás. Adelante, hermano espiritual.

