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La jornada del PRM

 

Durante años, diferentes sectores nacionales, incluyendo intelectuales y analistas políticos, han señalado que la ausencia de una oposición política con capacidad para disputarle al PLD el poder congresual y presidencial ha ayudado a configurar el actual estado de impunidad frente a delitos y escándalos en la administración pública, incluyendo un peligroso descrédito del poder judicial.

Esa crítica tenía sustento en que, por ejemplo, el PRD, que fue el partido más votado en las elecciones congresuales del 2010 (obtuvo 43%) y en las presidenciales del 2012 (casi 47%), en lugar de caerle atrás al 3% faltante se dedicó a la auto flagelación en público y a la “limpieza” o balcanización interna y, finalmente, al suicidio.

Ahora bien, a pesar de la victoria, ese 47% contra el candidato del PLD en el 2012 llenó de pánico estratégico a los dirigentes peledeistas. ¿Razón? No se explicaban cómo a pesar de gastar centenares de miles de millones de pesos en propaganda, compra de voluntades y cooptación de “aliados”, sumado al secuestro o “contratación” de la mayoría de los medios de comunicación y, además, con un contrincante con limitaciones conocidas a pesar de su carisma, casi la mitad de los electores votó contra Danilo.
La respuesta seria simple: la mayoría del pueblo dominicano, en su íntima, no manipulada, espontaneidad, quiere un cambio político.

Ahora bien, la primera condición para el cambio político en una sociedad es la existencia de una fuerza política alternativa – en formato de partido o como movimiento social-político – y un candidato creíble, con actitud opositora definida y propuestas renovadoras.

En ese sentido, desde su proclamación en enero pasado, el PRM y Luis Abinader han trabajado sin descanso para constituirse en esa opción de cambio político.

La firmeza y sensatez exhibidas por la dirección institucional del PRM e Hipólito y Luis Abinader, han fortalecido el campo opositor en general, cuyos actores se mueven ahora en un contexto social y político en el que proponerse derrotar a Danilo no parece una utopía.  La jornada del PRM en este su primer año ha sido dura, pero exitosa.

El Nacional

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