Opinión

DETALLES

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El impacto del sector eléctrico en las finanzas públicas se debe a las grandes pérdidas de las distribuidoras, debido a que las mismas dejan de facturar casi el 34% de la energía que distribuyen y de la que facturan solo cobran el 87%.  Por ejemplo, durante el periodo de enero a noviembre del 2011 las distribuidoras perdieron cerca de 27 mil millones de pesos por no facturar la tercera parte de la energía que compraron a las generadoras; y de lo que facturaron dejaron de cobrar cerca de 6,800 millones de pesos. Es decir, más de 880 millones de dólares solo por esos dos conceptos.

Con tales niveles de ineficiencias el subsidio al sector eléctrico en el 2011 ascendió a 900 millones de dólares. El gobierno había presupuestado 350 millones como también había prometido al Fondo Monetaria Internacional. Y, cabría agregar que tal déficit se produjo a pesar de que en el 2011 la tarifa aumento a un 21%.

Todavía, pese a tan largo periodo de promesas, talleres y discursos, más de un millón de hogares y comercios están conectados a las redes sin medidores o contadores eléctricos, y muy poco se ha invertido en nuevos transformadores, redes, estafetas, tecnologías de la comunicación y vehículos para elevar la capacidad operativa de las distribuidoras.

 No obstante, algunos voceros de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, CDEEE, hablan de aumentos fantásticos del número de clientes al designar como tales a antiguos consumidores del programa PRA que, como se sabe, no tienen medidores individuales, consumen sin controles y  solo pagan una parte de toda la energía que consumen. Por consiguiente, llamarles clientes es una denominación engañosa y  que solo busca presentar una imagen de avance siendo que en realidad seguimos estancados.

La tarifa eléctrica no tiene nada que ver con el rompimiento del acuerdo con el FMI. El déficit no es de tarifa; y Temístocles Montás lo sabe muy bien, porque dejar expirar dicho acuerdo fue una jugada fríamente calculada por el gobierno para tener las manos sueltas y gastar el dinero público sin controles y a favor de Danilo y Margarita.

El Nacional

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