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Unilateral

Ocho años consecutivos de Gobierno es tiempo suficiente para dejar un legado de cambios y reformas sustanciales en cualquier sociedad. El próximo 16 de agosto Danilo Medina cumplirá seis (6) años en el Palacio, en ruta hacia ocho (8).

Cuando los problemas nacionales son numerosos, el desafío que enfrenta un gobernante es el de establecer claras prioridades. Los problemas estructurales de cualquier país no solo son muchos, sino que se multiplican y también se “desarrollan” y complican.

El presidente Medina ha demostrado ser un político trabajador y que disfruta el contacto directo y abierto con la gente. Las visitas sorpresas han sido la excusa perfecta para oficializar sus recorridos semanales por las profundidades del pueblo dominicano. Del 2012 a la fecha Medina ha visto y escuchado mucho.

Sin embargo, ese talante de aparente apertura no coincide con la actitud cerrada que ha mantenido su Gobierno respecto a políticas trascendentales y frente a diversos sectores no gubernamentales, incluyendo a la oposición política fuera y dentro de su propio PLD.

El presidente se ha negado a concertar con la oposición importantes reformas políticas demandadas durante años por todos los sectores de la sociedad dominicana: una ley de partidos políticos y una ley de reforma electoral.

Esta cerrazón nadie podría entenderla a simple vista, porque es lógico suponer que para aprobar leyes con esos contenidos en cualquier país democrático es casi obligatorio la concertación entre sus principales afectados, que son, precisamente, los partidos políticos.

De igual manera el presidente no ha podido iniciar diálogos mínimos para pactar la urgente reforma fiscal que requiere la estabilidad económica del país.

Danilo tampoco ha sido capaz de lograr consenso para la firma de una nueva reforma del sector eléctrico. El pacto eléctrico permanece en un peligroso limbo.

El presidente Medina no ha podido formular una estrategia para el sector salud con la participación entusiasta de los servidores básicos del sistema y otros sectores nacionales preocupados por la salud pública y la fragilidad sanitaria del país.

Ni siquiera para enfrentar el creciente desafío migratorio ha entendido Danilo Medina la importancia del dialogo y la concertacion.

El Nacional

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