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Danilo y los apagones-

El pasado 28 de diciembre, en Puerto Plata, Danilo Medina proclamó que la entrada de Punta Catalina en el 2018 “será el entierro definitivo de los apagones en nuestro país y será la posibilidad de tener un precio razonable para todos los ciudadanos de la energía eléctrica”.

Estamos saliendo del 2018 y los apagones siguen en sus trece. Desde el inicio de su construcción en el 2014 el Gobierno ha propalado tres promesas principales sobre Punta Catalina: primero, que la central termoeléctrica acabaría los apagones y también el déficit de generación; segundo, que el precio de la energía bajaría en cerca de un 30% y por tanto el Gobierno se ahorraría 441 millones de dólares anuales de subsidio (discurso 27 febrero 2017) y, tercero, que el contrato de construcción por 1,945 millones de dólares, fue una ganga, subvaluado, aunque en verdad ese monto representa un record internacional para un contrato de construcción de una planta eléctrica de tecnología contaminante, obsoleta y que en muchos países, incluyendo Estados Unidos, se ha prohibido su instalación.
Ahora, cuatro años después de copiosa propaganda, el administrador de Edesur, ingeniero Radhamés del Carmen, ha declarado públicamente que con la entrada de Punta Catalina al sistema no terminarían los apagones. Radhamés sabe muy bien de que habla.

Lo dice porque, por un lado, los apagones se originan cuando las distribuidoras mantienen unas pérdidas de 30% de la energía comprada y por consiguiente lo que logran cobrarles a sus clientes no les alcanza para pagar a los generadores y cubrir sus exagerados gastos operativos.

Por ejemplo, actualmente cerca del 12 % de la demanda de electricidad no se atiende porque aunque la energía está disponible las distribuidoras no la utilizan para que sus pérdidas sean menores ya que sufren de una incapacidad crónica para facturar y cobrar la energía puesta en las redes.

Según datos de la CDEEE, los apagones aplicados por Edeeste, por ejemplo, en lo que va de año superan tres horas y media por día. Esa tortura, según el ingeniero Del Carmen, seguirá casi igual, con todo y Catalina.

El Nacional

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