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42% de los votos y ningún senador

Según el Boletín número 15 de la Junta Central Electoral, el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, no tendría representación en el Senado, a pesar de haber obtenido el 42 por ciento de los votos congresionales.

Esto revela las  distorsiones que acusa nuestro sistema electoral en términos de no proporcionalidad en la representación de las fuerzas políticas en el Poder Legislativo.

En la mayoría de las naciones democráticas, el principio de la distribución de la autoridad política en el ámbito legislativo es el de la representación proporcional. En ese sentido, el sistema electoral se diseña de modo que el porcentaje de votos obtenidos por un partido sea igual o aproximado su porcentaje de escaños en el Congreso.

Por tales razones, para alcanzar un nivel aceptable de proporcionalidad, en sociedades con un congreso de dos cámaras se aplica la fórmula D’Hondt para formar la Cámara de Diputados, y para  el Senado se utilizan diferentes esquemas, siendo el criterio de mayoría relativa uno de los más aplicados en las provincias con mayor peso poblacional y en las que se asignan dos o más senadores.  Esto garantiza que la segunda fuerza electoral vaya al Senado.

El funcionamiento de nuestro sistema electoral genera un peligroso desequilibrio entre las fuerzas políticas, a pesar de que, en términos de apoyo de electores, la diferencia puede no ser tan grande como ha ocurrido en las recientes elecciones.

Por ejemplo, con más de 1 millón 363 mil 748 electores que votaron blanco, no se obtiene un puesto en el Senado.

Mientras tanto, el Partido Reformista Social Cristiano, PRSC, con 204 mil 239 votos, un 6.7 por ciento   en todo el país, tendrá un representante en el Senado y podría decidir acciones que afecten al PRD, un partido que obtuvo una votación 6.5 veces mayor.

Más aun, fruto de la mecánica del sistema, provincias como Pedernales, con apenas 16,131 electores tienen un senador, mientras que los 218,742  o los 144,955 votos obtenidos por el PRD en la provincia Santo Domingo y en el Distrito Nacional, respectivamente, no tendrán ninguna participación en las decisiones que adopte el Senado.

El Nacional

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