Opinión

DETALLES

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Nuestros bachilleres

Los profesores de ciencias naturales, matemática y lengua española de las universidades nacionales, podrían ofrecer el más completo testimonio del estado real de la educación básica; porque  a manos de ellos  van a parar muchos bachilleres.

Por ejemplo, durante largos años he compartido mis jornadas profesionales privadas con la enseñanza de física en la UASD. Allí he tenido siempre uno o dos cursos de física para estudiantes de primer semestre y otro más avanzado para estudiantes de ingeniería o de ciencias.

Las clases de física para entrantes a la UASD permiten mirar de cerca la calidad de la educación preuniversitaria. La física se presta para explorar lo que se aprende en secundaria de  matemáticas y química y, además, si  han desarrollado cierta capacidad de análisis y  razonamiento lógicos.

La experiencia va siendo patética.

Porque, además, a través de los bachilleres se va revelando la penosa condición intelectual de sus maestros. Deprime el ánimo constatar  que gran parte de los profesores de ciencias del nivel básico no sólo no sabe enseñar, sino que tampoco dominan lo que mal enseñan.

Hemos confirmado también, que los programas de secundaria pasean a nuestros muchachos por todos lados, pero no se detienen en ninguna parte. Así, los jóvenes han “visto” de todo, pero de nada saben. Y eso es grave, porque en Química, Biología, Física y Matemática hay  conocimientos que son los fundamentos y que deberían ser dominados con claridad porque sobre ellos se erige casi todo el edificio conceptual de la ciencia. Los maestros de básica parecen ignorar eso y sobre ningún tema profundizan. Y, por tanto, los bachilleres ni siquiera saben que no saben y en ese trance de “inconciencia feliz” llegan a la universidad.

¿Quiénes son esos bachilleres?

Respuesta: son los hijos de un gran mito, de un  mito denominado Plan Decenal.

El Nacional

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